El que calla por miedo a perder su trabajo, el que calla por anarquía, el que calla por una bolsa de comida, el que calla por miedo a represarias, el que simplemente calla por temor, el que calla para seguir existiendo.
Ya el verbo ser o no ser, se quedó en una metáfora del pasado, los hijos de esta extensión geográfica, fuimos burlados, engañados y ahora prácticamente amordazados, para que no salga a la luz una verdad tan simple como el fracaso de muy malas políticas (RXXI). Esa en la que en algún momento de mi vida creí que era la salida a un pequeño mundo de corrupción, ese que ahora me parece que era el paraíso que mucho disfrutábas y pensabas que estaba mal.
Luego de 20 años nos damos cuenta que aquello a lo que yo llamaba corrupción era un simple acto de descomposición política, en comparación con las aberraciones y el robo descarado de nuestras riquezas actuales, todo el mundo lo sabe, la evidencia la vemos día a día, que triste que la ambición de tener más, pueda más que todo un pueblo pidiendo honestidad, que esta podredumbre sumió a un país en la más grande miseria que un pueblo haya vivido jamás.
Cifras alarmantes, miles de muertos, miles de detenidos, miles de desaparecidos, y quién responde? La respuesta es: nadie.. Porqué? Porque aquí la ley no existe, o simplemente no se cumple, aquí la ley es sólo un librito que algún día guió un pueblo, hoy sólo quedó resumida a eso....un librito que tiene un conjunto de paradigmas a las que sus principales ejecutores no les dan importancia. Lo peor del caso es que nos hemos sumido ante tanta corrupción descarada y evidente, que nos convertimos en seres inconscientes y desarmados, aquí sobrevivirá el más fuerte, porque aquí,
Hasta que los hermanos venezolanos, no tomemos conciencia de que el daño no es sólo económico, sino moral y social, así salgamos del peor mal de la historia de Venezuela, no saldremos jamás a flote, la ignorancia y la anarquía renovará por siempre.