Si los árboles no largaran sus hojas, no tendríamos la dicha de volver a disfrutar su reverdecer, pero poco disfrutamos de un árbol, como muchas veces nos empeñamos en negarle al viento nuestras hojas secas: contradicciones absurdas, sueños irrealizables, banales deseos, amores imposibles…
Lo que no es tuyo te da la libertad de dejarte libre. Lo que es tuyo que no te esclavice; que te dé más emociones para razonar y más razones para emocionarte.
Si lo posible te parece imposible, imposible que triunfes. Démosle al viento lo que es del viento porque, así como lleva, trae. Cientos de barcos se hunden, pero regresan otros con la arena de las nuevas playas. Millones de promesas se rompen, pero una nueva nos pone de pie o nos lanza al mar y nos alarga la esperanza.
No te impacientes, entrégale al viento las hojas que ya no necesitas; tampoco irán muy lejos, un poco más allá de tus pies, y ahí se vuelven nutrientes, y otra vez serán tuyas, pero en experiencia, porque lo nuevo llega, pero que sea para cambiarte.
Imagen de mi autoría, tomada con mi Samsung j4