La amenaza exterior
Es muy aterrador lo que está pasando. ¿No me crees?
¡Claro. Eres un escéptico y yo un lunático! Hace un año y medio, ¿quién pensaba que tendrían la casa por prisión?
¡No me negarás que en esto, tengo razón!
¿Por qué callas? No te hablaré del virus de modas. Sé que le temes como nadie. Te confieso, que yo también, pero de una forma racional.
Sí, tú también eres un hombre de ciencia. Los largos años en la universidad de la vida te han dado una coraza resistente a los mitos modernos y cuentos de caminos.
No crees en nada que no provenga de una fuente oficial. Y no te negaré que tienes razón en parte. Sin embargo, yo soy de la opinión de que detrás de una noticia sensacionalista, hay algo de verdad, a desprestigiar.
Dime, ¿qué piensas de las más de ochocientas estrellas que desaparecieron en la vía láctea?
La fuente es oficial, bueno, de una asociación de astrónomos suecos.
¿No te parece extraño?
Imagina que nuestro sol desapareciera de improvisto. ¿Qué sería de nosotros?
No me digas. Ni siquiera nos daríamos cuenta, puesto dejaríamos de existir al depender del sol.
Estarás de acuerdo conmigo, en que nada es seguro en el universo y que poco sabemos de este. Que es un milagro que estemos aquí, suspendido en un vasto espacio que no conocemos en absoluto.
¿Cómo pueden desaparecer ochocientas estrellas del cielo de improvisto?
Quizás, las especulaciones científicas, sean solo eso; especulaciones sin asidero lógico. Al menos, es lo que me hace pensar, tal desconcierto en hombres que dedican sus vidas al estudio del espacio.
Si mis abuelos vivieran aún, dirían, «…fin de mundo». Sabes, ellos tendrían razón.
Imagina, que alrededor de una de las estrellas perdidas, orbite un planeta similar al nuestro con vida inteligente. Y de repente, alguna fuerza desconocida les arrebate la fuente de calor que los sustentan.
¡No lo imagino, los efectos serían devastadores, si acaso no desapareciera con su estrella.
Mi amigo lo aterrador es que no hay garantía de que esto, no nos suceda a nosotros.
El virus de modas sería nimio ante tal posibilidad.
¡Si, no me mires así! Entiendo, es una probabilidad remota, una amenaza externa de la inmensidad, e inevitable si nos topamos con las fuerzas cósmicas que desaparecieron a las estrellas.
Así que, tendrás que darme la razón de nuevo. La vida es un don maravilloso y frágil, un regalo de Dios que jamás llegaremos a comprender en su totalidad.
Demos gracias todos los días por estar vivos.
Fin
Una micro ficción original de @janaveda
Imagen de Free-Photos en Pixabay