Cuenta el mito egipcio que Set el malvado señor de las tinieblas mató por envidia a su hermano Osiris y desmembró su cuerpo en unos trozos que arrojó al Nilo, mas Isis, la esposa de Osiris (una virgen negra), reunió pacientemente los pedazos del Dios para aparearse con el tras resucitarle, a fin de engendrar póstumamente a Horus, el hijo de la luz, sin embargo, había una pieza del cuerpo de Osiris que Isis no conseguía encontrar, el falo, ¿Sabes dónde se hallaba oculto el órgano que permitía multiplicarse al Dios? lo llevaba un pez del Nilo en la boca, el símbolo por excelencia de Cristo y de la era de Piscis.
Jesús se había educado entre los sacerdotes del Heliópolis, la ciudad donde se originó el culto a Osiris lo que Cristo había hecho en la cruz era encarnar el mito del Dios de la resurrección egipcio, el supuesto mito no era una simple leyenda, sino un plan de hibridación genética transmitido desde tiempos inmemoriales de forma iniciativa, para devolver al hombre su filiación divina una hazaña que solo podía realizar un hombre Dios.