Nuestra historia comienza en una lejana tierra de bosques y praderas, donde habitaba un rey que amaba y era amado por sus súbditos.
Este rey era joven y bien parecido, se vanagloriaba de haber nacido perfecto y tener un cuerpo perfecto. Siempre iba acompañado de su consejero y fiel amigo, el gran Visir. Este consejero, era cultivador de las enseñanzas del antiguo oriente, un hombre disciplinado y muy paciente, que acostumbraba responder al rey con su frase: ”Todos van con la mejor disposición”
Unas de las cosas que más gustaba al rey, era escaparse de noche del palacio. Recorrer todo el pueblo, disfrazado de plebeyo, acompañado junto a su inseparable amigo, el gran Visir. Así podía visitar el reino sin ser reconocido. De esta manera observaba lo que necesitaban sus súbditos, para luego en la mañana dar órdenes a sus encargados para resolver cualquier necesidad que tuviera su pueblo.
Al rey le encantaba ir de cacería. El rey era experto al tiro al blanco con arco y flecha. Una tarde le fue informado de la existencia de una fiera, que azotaba el ganado de los habitantes cercanos al bosque. Por lo que decidió reunir a sus caballeros y dar cacería a la bestia.
A la siguiente mañana, todos fueron a caballo recorriendo los rincones del bosque, cuando descubrieron la bestia corriendo entre los árboles. Era un tigre enorme que llevaba un animal en su hocico. El rey al ver el animal, se animó a perseguirlo dejando atrás a sus caballeros. Emocionado por la persecución, tomó su arco y sacó una flecha y en plena marcha sobre su caballo, apuntó a la bestia y dio en el blanco con su primer lanzamiento.
Su alegría fue enorme al derribarlo. El gran felino, cayó de bruces soltando a su presa, rodó por una cuesta, atravesado por la flecha.
El rey no esperó a sus sirvientes para que buscaran al animal. Se lanzó tras de él, bajando de su caballo para observar tan magnifico ejemplar. La piel la pondría en el salón principal del palacio, se decía mentalmente.Sin embargo, cuando se acercaba a la bestia. Esta dio un salto y atacó al rey. Pero el rey era muy ágil, entrenado por muchos años en el arte de la guerra y la defensa, logró esquivar los ataques del animal herido y sacando su espada dio muerte al fin a la terrible bestia.
Segundo después llegaron todos los caballeros y sirvientes junto al rey, preocupados al observar que su mano sangraba. En la emoción de la batalla, el rey no se había percatado que su mano izquierda había resultado herida. El visir ordenó que trajeran a los médicos de palacio para que atendieran al rey.
Lamentablemente, por más que trataron de reparar su mano, una parte de su meñique tuvo que ser cortada.
El rey se enfureció mucho. Su carácter alegre que siempre lo describía, fue desapareciendo. Los súbditos al notar el cambio de humor del rey, hablaron con el gran Visir para que aconsejara al rey y volviera a ser el de antes.
No obstante, el rey no aceptaba los consejos y gritándole a su amigo, el gran visir, le dijo: “Como explicas esto que me pasó?”
“No se preocupe, mi señor. Todos van con la mejor disposición incluso los animales” respondió el gran Visir.
Esa última frase exasperó al rey y replicó: “Y si mandara a cortarte la cabeza que me dirías?”
“Mi señor, Todos van con la mejor disposición.” Volvió a responder.
El rey, enfurecido, llamó a sus guardias para que tomaran la vida de su amigo, el gran Visir. Al ver que su amigo no opuso resistencia, haciéndose ver que estaba en paz con su futuro destino, se entregó a los guardias.
El rey lo pensó mejor y ordenó a sus guardias que lo dejaran vivir, dando una nueva orden que lo condenaría a vivir en el calabozo del palacio.
El tiempo pasó y el rey no quiso reconocer su error por haber enviado a su amigo al calabozo. Por lo que recordó que había pasado mucho tiempo que no salía de palacio para hacer sus rondas a escondidas en el pueblo.
Para liberar su mente decidió salir una noche. Sin embargo, ya no tenía a su amigo que lo acompañara. Resignado, se disfrazó y salió del palacio.
Esta vez se dirigió a los confines de su reino, para olvidar todo lo ocurrido. Pero al adentrarse a un terreno desconocido, fue capturado por una tribu que no conocía.
Esta tribu, salía de cacería los días de luna llena. Buscando un espécimen para darlo en sacrificio a la Diosa de la Fertilidad y asegurar las cosechas de los días venideros.
Al ver a este hombre, bien parecido y fornido, lo tomaron por sorpresa y lo ataron para llevarlo a sitio de las ofrendas. Al ser amordazado, no pudo advertirles que estaban tomando la vida de un rey. Al llegar al altar de los sacrificios, lo esperaban reunidos los chamanes de la tribu y la sacerdotisa.
Ella era la encargada de revisar minuciosamente a las victimas antes de ser sacrificadas.
Al ver al rey, se alegró porque tenían un buen regalo para la Diosa. Sin embargo, en un arranque de furia dijo: “Me han traído un hombre imperfecto! No sirve para el sacrificio. Desechadlo.” Haciendo referencia al dedo faltante de la mano izquierda del rey.
Por lo que dejaron libre al rey.
Este, alegrado de no haber muerto, se dirigió al palacio. Ya de vuelta, agradecido por su suerte y recordando sus acciones contra su amigo, el gran visir, llamó a sus guardias para que lo liberaran.
Una vez reunidos en el salón principal del palacio, el rey se dirigió a su amigo y le comentó lo sucedido con la tribu. El gran visir le dijo: “mi señor, lo que consideraba una imperfección le ha salvado la vida.”
“Ya entiendo a lo que te refieres al decir que todos van con la mejor disposición”, respondió el rey y añadió:
“Pero el destino no ha sido bueno contigo, has pasado ya un mes en el calabozo por capricho mío”
“No se preocupe su majestad, todos van con la mejor disposición. Si no hubiese acabado en el calabozo, ambos habríamos sido capturados aquella noche por la tribu y al ser usted rechazado por la sacerdotisa, de seguro era yo el que iba a ser sacrificado.”
El rey se alegró de haber aprendido la lección y prometió no volver a cometer ninguna injusticia.
Fin.
Todas las cosas ocurren por una razón, malas o buenas desde nuestra perspectiva, siempre serán para nuestro bien, para nuestra evolución como seres humanos. Quizás no nos demos cuenta al momento, pero tarde o temprano veras el plan divino que se esconde tras las situaciones que vivimos.
En pocas palabras: no hay mal que por bien no venga, como decimos aquí.
Un saludo a todos, gracias por leer