Cuando abrimos los cajones para limpiar nos acaban sacudiendo los recuerdos
Limpiando en la habitación de mi hermano (que se fue del país hace 3 años) me invadió la nostalgia y me abrazaron demasiado fuerte los recuerdos.
Sobre las paredes de su cuarto se encuentran sus instrumentos, de la época en la que él y sus amigos tenían sus grupos musicales y ensayaban en las tardes llenando de escándalo la urbanización (que vecinos más horribles debimos ser de adolescentes) y nos salvaba que los hijos de casi todos estaban metidos en la casa del escandalo, esa que se sorteaba para no atormentar siempre a la misma mamá todo el día. Y yo siempre estaba ahí en medio de todo, como fan #1 apoyándolos.
Ya se van a cumplir 11 años del evento del afiche, ahí pequeñito en una esquina está marcado 23 de diciembre del 2011, 11 años de aquella navidad alternativa, tan lejana que me parecen recuerdos de otra vida porque han pasado demasiadas cosas desde entonces.
Ahora la calle está silenciosa la mayoría del tiempo, y eso es bueno, pero al mismo tiempo es triste.
Hoy, la mayoria repartidos por el mundo, casi todos haciendo vidas que nada tienen que ver con la música, guardando para siempre en su corazón esos bellos y alocados momentos de juventud.
Yo he perdido el contacto con algunos, de otros sé a través de las redes sociales, ya ha pasado la etapa de esos sueños, solo espero que los hayan cambiado por sueños nuevos que los hagan más felices.
Por mi parte, no cambio ni un solo día de esa juventud ruidosa, porque esos recuerdos me hacen sonreír y me calientan el corazón.
Por cierto que la habitación quedó bien bonita y boté muchísimas cosas que no tenía sentido guardar, pero dejé el afiche pegado en la pared a ver si esa simple hoja de papel carta, impresa en la casa de alguno de los muchachos, puede sobrevivir otros 11 años de nostalgia.
La primera foto y la del afiche fueron tomadas por mi con mi teléfono redmi 9a, las otras las tomé del archivo familiar para hacer el collage