Un eco doloroso
resuena en mi cabeza.
No hay silencio.
Siento la tormenta
formarse con truenos;
me ensordecen.
Mis manos no son mías,
nada en mi cuerpo quiere responder;
me sabe amarga la boca,
y temo sea preludio del fin.
Niebla sobre mis ojos,
distorsión en mis oídos,
el palpitar crece en mis sienes,
mi orientación se pierde.
Un eco doloroso
resuena en mi cabeza.
El pecho duele.
Niebla helada
se filtra por mis pies
cual pesadilla;
me tiembla el cuerpo;
me desvanezco.