La oscuridad se ha vuelto grande,
en las noches tengo miedo de apagar la lámpara.
Temo que esa densa negrura se cuele
por las grietas de mi corazón partido
y haga hogar en este cuerpo herido.
Muchas noches espanté
las mariposas negras del presagio.
Las capturé haciendo nido
en las cenizas de días amargos;
sembrando el caos.
Figuras oscuras se alargan sobre las paredes,
bailan a mi alrededor una danza siniestra
mientras me tientan.
Por eso la luz no apago,
y aunque no pierdo,
❤