El Señor dice que la manera correcta de ayunar es tener una carga que pesa en el alma, y así la comida pasa a ocupar un segundo lugar. El Señor conoce nuestra actitud y presta atención a la misma.
En el v.8 aclara que el ayuno afecta el alma y nos ayudará a pensar claramente y también realzará nuestro espíritu.
El Señor nos recompensa si obramos según Su voluntad .