Este poema (soneto), al igual que el de la entrada anterior, también está dedicado a mi tierra: Perijá, y lo he titulado Admirando mi terruño. Lo escribí la mañana del 19 de enero del 2017, mientras viajaba desde La Villa del Rosario de Perijá hasta mi lugar de trabajo, en Maracaibo, y en él, expreso mi admiración por la belleza de sus paisajes.
Sierra de Perijá
ADMIRANDO MI TERRUÑO
Era de enero una fría mañana, el astro rey apenas despuntaba como si no quisiera, abandonaba el horizonte escondido entre las nubes.
Observaba absorto el paisaje hipnótico las praderas ondulantes con verdes pastizales y la silueta imponente lejana y cercana de la sagrada cordillera perijanera.
Admirado permanecía impávido ante la majestuosidad de mi tierra madre, Perijá, cuna de gente noble y trabajadora.
Inmóvil seguía, un poco por el frío un poco por la sobrecogedora sensación de sentirme en los brazos de mi terruño amado.
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