Cinco notas de poesía en armonía

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mododeolhar


Tu arribo

Es una bendición tu arribo. Vienes a mí
como una suave brisa que llega en una tarde calurosa,
como una bebida fría que llega a calmar intensa sed,
como un tibio trago de café que llega a avivarme en la mañana,
como lindas melodias que me envuelven para romper el triste silencio,
como fuego y abrigo en medio de un álgido invierno,
como un plácido lugar de reposo cuando me derrota la fatiga,
como un abrazo que da paz al extinguir la melancolía,
como un beso apasionado que llega a calmar un deseo...
Eres un regalo del universo y estoy plenamente agradecido.

Elina Sazonova


Perfecta armonía

Esta noche hay un sentimiento explosivo
que falla al tratar de convertirse en palabra.
Inicia una vertiginosa escalada al olimpo.
Surgen Eros, Afrodita, Polimnia y su lírica.
Desde su origen el vibrante y dulce rugido
hizo eco entre mis salones desolados.
Es evidente lo que acontece:
tengo fe transmitiéndose libre
en una resonante paz sonriente.
Crece mi fascinación ante la gracia
de una voz hermosa que me colma.
La escucho claramente, la siento…
Una singular y bellísima canción.
Notas que despiertan todos los sentidos
y un instrumento que late idealmente.
Una melodía gloriosa en clave de sol
y una bizarra nota en clave de fa
trazando un lazo de perfecta armonía
entre dos almas que cumplen su destino.

Anas Hinde


El quinto día

Has sido calma y alegría.
Radiante lámpara en la medianoche.
La tempestad me impulsa hasta tu orilla tras la deriva.
Los dolores que habitaban mis heridas
desalojados por besos con amable prudencia
con mil años de tu dosis en un segundo.
Soy afortunado de tener tu paz y ardor.
Traes incomparable dicha ante la visita inesperada
los miedos han sido espantados por mayor fuerza.
La risa se premia a sí misma con veloz agrado
dibujando un reflejo en mi rostro entumecido.
Una asesina de llantos y conquistadora magna
gobernando como emperatriz mi pensamiento.
El amor en tus ojos llenos de picardía, tus cartas resumidas,
las sonrisas espontáneas y las expresiones con franqueza;
un placebo de los abrazos que están a la espera.

Cottonbro


A mi lado

Libero mi aire en un suspiro enervante. Desde mi mente grita una voz inclemente que se yergue en agresiva protesta...

Miro a mi lado, hacia el objeto de mi frustración. Miro a la evidencia clara de que no podré sentir tu piel ni besar tus labios como quiero hacerlo, justo ahora, con extrema lujuria y amor intenso.

Miro a mi lado y descubro una condena medible en metros. Hallo en la sabana un desafío, una tortuosa incertidumbre que se afianza con cada nuevo latido.

Miro a mi lado mientras reposo en mi cama. Miro hacia una sabana donde solo encuentro un vacío espantoso que arde como una espada al rojo vivo clavada en el pecho.

Miro a mi lado un gran infortunio, al terrible destino, a la premisa de mi gran lamento. Miro al estrecho abrazo que solo es posible en mis sueños.

Miro a mi lado, hacia la antítesis de mis deseos. Miro hacia el retrato de tu ausencia queriendo que no sea más que un paisaje muy pronto a extinguirse.

Miro a mi lado, directo hacia la verdad. Miro musitando tu nombre con la intención de invocarte, pero la realidad finalmente quebranta mis débiles esperanzas porque no apareces.

Miro a mi lado, buscándote siempre, pero nunca estás allí.

Quang Nguyen Vinh


Merienda

Hay aromas tentadores en la cocina
que me invitan y despiertan los sentidos.
¿Qué tienes en mente? ¿Acaso…?
Las manos sobre la masa, sin prisa, con firmeza.
La cata rutinaria, una esencia y levadura
mientras el calor se eleva y el aceite se vierte.
Frutas que prometen deleite para decorar
los esponjosos bizcochos entre mis dedos.
El hambre insaciable diluyó la clemencia.
Los manjares se exhiben sobre un mesón
Los hornos aguardan preparados para hacer arte en sabores.
Ahora conozco tus deseos ocultos, tus gustos exóticos,
y los llevaré a tu mesa para tu total complacencia.
Postres devorados de un solo bocado,
el viaje de un paladar a la cima del éxtasis.
Comer…
Comer…
Comer sin parar…
La gula máxima en un festín supremo,
¿eso es lo que quieres?

Cinco notas de poesía en armonía | Ecency