Ya es noticia internacional, como no puede ser menos, que el gran futbolista Diego Armando Maradona vuelve a dirigir y justamente al equipo del cual soy simpatizante y que hoy está pasando por un momento de zozobra ya que su promedio para el descenso de categoría es el más bajo de todos los equipos de primera división del fútbol argentino.
Yo nací en la ciudad de La Plata y allí, salvo excepciones todos son de Estudiantes o de Gimnasia y Esgrima La Plata. Ocurre lo mismo que en otras ciudades como Independiente y Racing en Avellaneda, Rosario Central y Newell’s Old Boys en Rosario, Colón y Unión en Santa Fe y por supuesto Boca Juniors y River Plate en la Capital Federal aunque en esta ciudad y por ser tan poblada hay varios otros clubes de fútbol.
Que Maradona sea el técnico de mi equipo me trae sentimientos encontrados y para que negarlo, prevalecen los malos augurios; sería un ignorante si no reconociera las extraordinarias dotes que este ex jugador ha demostrado en todos lados, pero como técnico jamás ha desarrollado buenas tareas, por el contrario no conozco ninguna campaña como director técnico que valga la pena rescatar, de muchos lados se ha ido de malas maneras y dejando al equipo peor de lo que lo encontró al asumir.
Además está el problema de su salud y de sus antecedentes de comportamiento, yo no se si arrastrará esos problemas con estimulantes que supo tener pero si se que le están pasando factura todos sus excesos y solo basta verlo y escucharlo para darnos cuenta que no está todo lo bien que debería para trabajar con grupos de deportistas y ante la atenta mirada de los simpatizantes del fútbol que en este país se cuentan por millones.
En mi país y en todos los órdenes de la vida, se suele buscar un salvador, un mago, un iluminado, alguien que nos pueda sacar de los atolladeros donde nosotros mismos nos introducimos, alguien que tape nuestra propia incapacidad para trabajar organizada y honradamente. En este momento no son pocos los que creen que Maradona es el salvador de Gimnasia, lamento estar lleno de dudas.
Espero sinceramente que pueda revertir, primero su propia situación física y emocional y luego la del equipo por el que simpatizo y cuyo amor y pasión heredé de mi padre y trasmití a mi hijo. Sin embargo tendrá una tarea ciclópea, quizás fue un mago como jugador pero definitivamente no lo es en otros órdenes de la vida, incluyendo el trabajo de DT.