Desde pequeño me han fascinado las cosas "raras", o sea, no convencionales, con formas extrañas, que rompen con la norma. A su vez, con el tiempo también he aprendido a valorar la norma. Creo que esa ambivalencia se ve reflejada en todas mis actividades: ya sea expresándome de manera verbal, textual, gestual o artística. En esta publicación me centraré en el interés por lo extraño o lo raro.
©Silvio Loreto Cuenta de Instagram
Este no es más que un capricho estético para recrear la realidad. Una vaca que me encontré en la carretera de Agüide-Venezuela, ahora es una serie de formas abstractas que se sustentan en las manchas en la piel de la vaca y en los pliegues de la misma. Dando como resultado El ojo de nada. Mediante la abstracción de la realidad se entra en un área de reglas que no nos pertenecen...si es que acaso hay reglas en un estudio así.
El arte (o el artista) se conforma de estudios ya sean teóricos, prácticos o ambos... y si bien no considero esta deconstrucción como arte en sí mismo (ya que no hay un contexto o un concepto que sustente la obra, más que el simple capricho de parte del realizador) puede representar un pilar de algo que haga en el futuro, o por el contrario, marque la pauta de lo que no haré. En ese sentido es algo importante. Todas las acciones que cometemos tienen una reacción en el mismo presente y obviamente en el futuro.
Aquí está la víctima de la transgresión.
©Silvio Loreto Cuenta de Instagram
A pesar de que mis escritos no parecen tener relación el uno con el otro, es ahí donde radica mi postura ante la fotografía: La exploración. Y se espera que los mismos sean una invitación -especialmente para los creadores- de saltarse la norma de vez en cuando, recordar lo que eran de niños y lo que disfrutaban, para que luego se entreguen al capricho estético en donde el gusto personalísimo brilla sobre cualquier prejuicio académico.