Elí fue mi mejor amigo de la adolescencia, uno de esos seres todoterreno que no le tienen miedo a nada y son capaces de todo.
Por su culpa pasé muchos sustos y situaciones embarazosas, también me quedaron algunas cicatrices de los aparatosos accidentes que tuvimos, uno de ellos cuando salimos corriendo del cementerio en la noche y chocamos contra el portón que el vigilante había cerrado y no nos habíamos dado cuenta.
Ni nombrar las bromas que jugaba y en al cual fui blanco muchas veces, pero después de la rabia o el susto seguíamos como si nada y como buen echador de bromas también recibió su dosis de nosotros, en una de esas fue protagonista una de sus novias que había logrado apartarlo de nuestras reuniones y lo mantenía comiendo de su mano.
Apenas tenía unos meses en el sector y a su casa la llamábamos la casa de los Monster, parodiando a la famosa serie de televisión y eso tenía su motivo, a excepción de la novia de nuestro amigo, que era atractiva y de rostro angelical, todos los demás eran amorfos, feos, parecían un espectáculo de circo.
Tanto los padres como los 2 hermanos tenían malformaciones corporales visibles, el señor, que nunca supe su nombre ya que lo apodábamos Herman como el de la serie, era un hombre alto y fuerte, tenía la piel del rostro parciamente quemada, producto según nos contó Elí de un accidente de trabajo en una empresa petrolera donde trabajó, supusimos que el resto del cuerpo que no veíamos estaba igual.
La madre era una mujer excesivamente flaca, de contextura calaverica, pómulos hundidos, ojos saltones, voz gruesa y las veces que pudimos verla, cuando fuimos a darle algún mensaje a Elí, estaba desarreglada, con el cabello alborotado.
Los hermanos que tenían aproximadamente 10 y 8 años, tenían malformaciones en sus manos y piernas, por lo que caminaban como los cangrejos, sus dedos eran largos y huesudos. Se manejaban 2 hipótesis sobre esto, una que les había dado poliomielitis y otra que los padres eran familia, al parecer eran primos hermano.
Ellos eran conscientes del impacto visual que causaban en la gente, por lo que no salían de sus casas, la novia de mi amigo era quien hacía las diligencias y en una de ellas fue que se topó con él y entablaron amistad.
Suponemos que como este era como lo describí al principio no le importó en nada su peculiar familia y eso la enganchó a aceptarlo.
Lo cierto del caso es que un día nos dijo que tenía planes de compromiso y futuro matrimonio y nosotros, como mafiosos vengativos hicimos los planes para que ella se desencantara suyo y lo botara.
Nuestra arma más artera y traicionera fue correr el rumor que este le había puesto el apodo que nosotros inventamos a la casa, algo que no fue del todo falso ya que en ese momento Elí había participado.
Contamos con la ayuda de algunas amigas, que habían sido blanco de las bromas pesadas de este y ellas fueron las que sirvieron de emisarios para eso.
Cada vez que ella iba al abasto o bodega, un par de estas, iban allí y en voz susurrante pero suficientemente alta para que ella escuchara decían.
-Ese Elí si es desgraciado, decirle la casa de los Monster a donde vive su novia y llamar Herman a su suegro.
Nada más efectivo para destruir que un rumor, lo cierto del caso que en menos de quince días la chica botó a nuestro amigo y su papá indignado le amenazó que si seguía molestándola o iba para allá lo lamentaría.
Tuvimos que consolarlo y como humor negro le decíamos.
-Mejor así, imagínate que los hijos les salieran igual que sus hermanos.
Fue valiente en aguantar todas las bromas y al cabo de dos meses se le pasó todo y tuvimos que seguir soportándolo, ayudó el hecho que a los quince días la ex novia y su familia se mudaron.
Nunca supo que nosotros fuimos los culpables, aunque siempre nos decía.
-A mí me parece que ustedes hicieron algo para que me botaran.
A lo que jurábamos escandalizados que eso era falso.