Con unos suaves y cálidos rayos que sol brindaba a mi espalda, emprendí mi viaje de regreso, pero no sin antes escuchar su voz que me decía: "pronto estaré frente a ti y no seré tan suave".
Mientras el auto andaba por la interminable carretera, por segundos mi vista se perdía en la inmensa y bella llanura, en esos breves momentos mucho pensaba en ella, "mi perfecta imperfecta".
El resto del tiempo lo dediqué a terminar con el inicio de un mundo mágico en el cual hace poco fui envuelto y también aprender sobre muchas estrategias y consejo que hay en el arte de la guerra.
Al llegar a mi destino recordé que hay muchas letras que no se escribirán ni leerán solas en STEEMIT _