Al llegar cada 12 de octubre en Hispanoamérica se recuerdan momentos épicos en la historia, y a la vez sentimientos encontrados. Sí, a los habitantes les enseñan el desembarco del almirante Cristóbal Colón, en la isla caribeña Guaraní, que pertenece a las Bahamas. En aquel 1492, la historia de España y de América se parte en dos; en un antes de, y un después de. La dramaturga y actriz Ana Isabel Álvarez-Diosdado Gisbert lo describió así: “Los auténticos actores son esa raza indomable que interpreta los anhelos y fantasmas del inconsciente colectivo”
Entonces el inconsciente colectivo, de los dos mundos grita traición, al recordar aquel encuentro; sin embargo, terminan aceptando que en algún instante se abrazaron en el caminar; los unos queriendo enseñar lo mejor que tenían y los otros protegiendo quienes eran. Hasta la filósofa estadunidense de origen ruso Alisa Zinóvievna Rosenbaum (Ayn Rand) se atrevió a opinar, diciendo: “La piedad por el culpable es traición por el inocente”. La pregunta a discernir sería: