Relatos #1. En construcción

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La educación siempre por delante, así que un gran saludo a toda la comunidad Steemit


En esta oportunidad les traigo el inicio de una serie de historias truncadas, narradas por un ser observante que actúa sin pensar y piensa al actuar, vacilante al decidir y fulminate al hacerlo. RELATOS… da inicio a un nuevo proyecto cuyas raíces serán esparcidas en esta plataforma. Sin pretensiones y engrandecimientos les ofrezco esta primera entrega.

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¡Manos a la obra!

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Eran las 2:30 de la tarde y recordé la consulta médica, aunque un poco tarde, el "socializar" me ato por minutos… en ese entonces estaba conversando con un grupo de amigos, mejor dicho, los escuchaba conversar, era uno de esos momentos en los que solo escuchas vicisitudes sin sentido, donde las palabra resonaban en un idioma que no dominaba o en frecuencias para los que mis oídos no estaban adaptados, al menos no para ese momento, momento en el que la paciencia para las detalles fútiles e insignificantes pequeñeces estaba ausente y casi desmenuzada; era un momento de verdadera honestidad, el cual odiaba y mi silencio y sonrisa hipócrita lo corroboraban, pero exitosamente, no me delataban.


Las palabras me aburrían, sus vulgaridades goteantes torturaban cual condena inquisidora mientras que sus recicladas historias perdían gracia ante la necesidad de ser escuchados, necesidad que se hacía cada vez más evidente con el recorrido de las agujas del reloj cuyo tic tac insonoro estremecía con el pasar de los segundos; se interrumpían, se justificaban y se escarmentaban por ello, había cierto nivel de patetismo ridículo y risueño de juventud –vamos, solo tienes 25,pensé entre risas- pero era una juventud llena de atraso y permanencia, de inocentes y quiméricos pensares del niño interior que nunca serán capaces de asesinar ¿pero porque deberían?Pensé.

Sé que yo no le hecho, no del todo, él siempre está presente en mis adentros, con una forma u otra, nunca fui malo con él-esa es mi mentira-; quizás solo en instantes los cuales la vergüenza hacen difícil en admitir,sé que aún lo alimento en ocasiones al igual que quizás, ellos, lo hacían, aunque de forma muy constante para mi gusto. Esta vez el mío estaba inconsciente, lo había noqueado de realidad mientras que la cara de la crueldad dominaba y tomaba control de la motricidad cotidiana.

De estos momentos nacían dos teorías: la primera en la que soy un hipócrita con experiencia y las falsas sonrisas pretenden esconder el cuchillo que nunca termina de penetrar y que nunca hace acto de presencia por miedo, quizás a las consecuencias de su blandir o quizás al gusto por el sabor ferroso del placer ajeno; la segunda, un poco más optimista,postulaba que por pequeños momentos, la sonrisa era real, me gusta pensar que el niño sueña que sonríe y que su sueño es mi realidad y mi realidad es su sueño, por lo que deducía que su sonrisa, era la mía.

En ese momento el tiempo me obligo a partir teniendo presente dos líneas investigativas con un potencial expansivo de dudosa procedencia y de incierta evidencia.

Recorrí los pasillos vacíos y en desidia, solo habitados por extraños seres: una generación en putrefacción; una de estas personas me saludo amablemente, la otra me pregunto acerca de obligaciones por hacer, está, en particular fue bastante carismática y acreedora de una gracia femenina natural, aunque quizás confundida, no por su obviedad, sino por un sexto sentido en mí que decía que las cosas no son lo que parecen, y que me escudaban en un domo observante que actuaba como juez, jurado aunque sin cojones necesarios de ser ejecutor –mi miedo me decía que no estaba listo para ello-; y finalmente un tercero: consumido por el humo, la ignorancia y la falsa cultura el cual de forma profesional ignore con gallardía y elegancia.

Mi camino termino en una enfermería, vacía de momento, calurosa y repleta de pequeños dibujos que decoraban sus paredes blancas y curtidas; pregunte los pasos a seguir, me interrogaron, mi presión fue tomada y la temperatura medida por el mercurio encarcelado. Espere y al cabo de minutos un hombre hizo acto de presencia, de quizás 65 o 70 años de edad, moreno,canoso, el cual con una sonrisa natural aunque sospechosa para mi experiencia, empezó a realizarme preguntas acerca de mi profesión, soy profesor, le respondí; continuo con una serie de cuestionamientos y sentencias de su vida, fue uno de esos momento en los que un hombre de edad busca entablar una conversación, pero sabes que una escena incomoda nace con el desconocimientos de los hablantes y quizás el desprecio desde mi persona; no me culpo, su historia es igual que las de muchos, nada especial.

Sabía que un reflejo germinaba en mis ojos el cual resplandecía abruptamente en los suyos cual truncada red de moviles, esos momentos son casi proféticos y dignos de epifanías frenéticas; recordé la hipótesis de mi sonrisa y la del niño nuevamente, por unos instantes el niño se convirtió en ese anciano susurrándome el porqué, entonces tuve lastima por él, cuando en realidad sentía lastima de mí.

Solo quedaba esperar mi turno

Continuara…


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Espero allá sido de su agrado este pequeño relato de rutinas y semblanzas; agradeciendo como siempre a las comunidades de cervantes@cervantes y celf@celf por el apoyo, y por supuesto a los lectores accidentados. Sin mas que agregar me se despide su servidor y como siempre esperando que...

¡Seamos la luz!