Mi otra mitad se encuentra en Venezuela allí todavía están mis hijos y la situación en el país es cada día mas difícil y siento una gran impotencia por no poder estar ni ayudar a sobrellevar la escasez de productos la falta de luz De agua en fin lo básico que toda persona debe tener para vivir, mis sentimientos de culpa cada vez que como o compro comida no me dejan ser completamente feliz el solo hecho de pensar que en mi país no se puede hacer me frustra y me entristece, sobretodo que estoy esperando estar mas estable para poder traerme a mis hijos.
Como yo habremos muchos que estamos en esta situación somos mucho los que estamos fuera y aunque tenemos luz agua y comida no nos sentimos bien ni mucho menos felices es un sentimiento que no se describir se encuentra entre dolor, tristeza y rabia.
Solo Dios sabe cuanto falta para que salga el gobierno o para tener a mis hijos conmigo solo me queda seguir adelante aprender de esta situación y crecer se que a mis niños le ha tocado vivir situaciones difíciles y cada día son mas fuertes, estoy orgullosa de lo que son por que han aprendido a tener fortaleza a madurar a ser mejores personas
Gracias por lo bueno por lo malo en tus manos estoy en ti confió.
NOS VEMOS EN LA CIMA