Hace ya algunos años, en el siglo pasado, un peculiar personaje gobernaba un pequeño país, este gobernante creía en la liberta, en defender a capa y espada ese concepto tan invaluable que es la liberta, ademas fue de los primeros gobernantes en aceptar a las personas sin importan credo, religion, color o procedencia, la palabra racismo no cabía en su lenguaje.
Era un gobernante bastante querido, creía en el libre mercado en que las personas deben y son capaces de emprender y surgir, un gobernante que creía en la empresa privada en la innovación, ademas de que para aquellos días en ese país la educación, la salud eran derechos totalmente universales. este un un gobernante que se definía a si mismo como un humanista, aunque sabia que el dinero mueve a las sociedades por lo que existían las libertades suficientes para que las personas, empresas. comerciantes y demás pudieran ganarse ellos mismos su dinero
Nuestro peculiar personaje tiene una fascinación con los perros, no le importa sin son altos, gordos, bajos, delgados, con mucho pelo o sin pelo, el ama a los perros vengan en el frasco que vengan, su perro querido llamado Mrs Saltarin, es un perro mestizo que se acerco a el durante el desfile de al sociedad civil para los derechos de lo humanos.
al ver aquella peluda bola pelos, nuestro peculiar gobernante decidió adoptarlo y llevarlo a su casa de campo, una gigantesca mansion ubicada en un muy bello lugar, en donde habían extensas bodegas de vinos y campos de uvas donde cada cuanto se celebraban fiestas para los gobernantes, comerciantes adinerados y por su puesto plebeyos también.
Ya que para nuestro peculiar personaje no hacia distinción alguna entre personas, para el las personas eran solo personas sin importa que "diferencias" Podrían haber entre con seres de una misma especia, en tal sentido para el hablar de razas era algo absurdo .
En una de esas acaudaladas fiestas acudió un magnate, que se auto define como amante de los perros, tras una buena noche de borrachera elitista con las personas mas poderosas de aquel país, este gobernante con muy mala cara se dispone a pasear por la casa de campo de nuestro peculiar gobernante.
Se da cuenta que entre los asistentes a la fiesta no solo se encuentra la elite mas poderosa del país, de la cual este magnate esta acostumbrado a codearse, si no que también esta comerciantes no muy adinerados, profesores de escuela, y hasta simples plebeyos que trabajan en los establos paleando estiércol. esta situación disgusta al y su punto mas critico fue cuando dirigiéndose a la habitación de nuestro peculiar gobernante este se encuentra con su perro mestizo, para el era una aberración en un impulso de ira y cólera lo golpea fuertemente con su bastón de plata con arreglos de oro en la base.
El Peculiar gobernante se levanta a oír los llantos de su perro, y se acerca enfurecido al magnate y le pregunta ¿que ha pasado? el magnate le dice que el perro le he tratado de morder, el peculiar gobernante no puede creer lo que sale de la boca del agresor, y muy apenado al no tener mas información le invita una taza de te para disculparse.
El magnate le cuenta su molestia, en cuanto a la mezcla de perros entre si, dice que para preservar una dinastía esta debe mantenerse pura, y que esta situación con los perros se puede pasar con para los humanos. Algo en la cabeza de nuestro peculiar gobernante le decía que lo que estaba diciendo este magnate era un total estupidez, pero su corazón triste por la perdida de su querido perro aceptaba las palabras de este desdeñable señor.
al siguiente día todo cambio, el peculiar gobernante no era mismo, las libertades fueron abolidas y todo aquello que era bueno fue destruido cambiado y impuesto por algo totalmente contrario, es así como nuestro peculiar gobernante se convirtió en un dictador, un dictador sin su perro
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