Todo transcurre tan lento que pareciera no existir, las sombras se funden con lo tangible y los sonidos parecen no venir de ningún lugar.
El cuento de no acabar es la postergación de las obligaciones, realmente hay algo que hacer o simplemente es una ilusión que ha sido implantada en el pensamiento. Instantes de lucidez llevan a la locura aun cuando esto parezca contradictorio es justo lo que sucede después de un rato de ininterrumpida calma. En el fondo el agite de quienes intentan conseguir satisfacer su día pero que al final saben que solo fue otra parte de la rutina.
Las hormigas trabajan sin cesar para el bienestar de su reina, no cambian su monotonía ni se cuestionan lo que hacen, solo cumplen con su deber ... y a diferencia de ellas he aquí un cuerpo que simplemente no consigue realmente un motivo para agitarse.