El desierto no esta solo; el sol resplandece la poca luz que queda en ella; demuestra lo que es realmente y no por solo ser demostrado. Al vagar por estas zonas lo que nos encontramos es simplemente un paisaje a lo cual admirar, más no poder quedarse en ella porque los pensamientos y las emociones nos empiezan a consumir como si nos desconociéramos nosotros mismos.
Las ciudades cada vez se están volviendo como un desierto; su gente empieza a olvidarse de si mismos creyendo que esta bien ser como es y no en lo malo que se están convirtiendo. Es triste; ver como poco a poco se van sumergiendo en estas cosas.
Lo extraño es que estoy entre ellos y soy la misma persona, y es a veces difícil mantenerse a ese ritmo por las cantidades de cosas que ves afuera. A veces me pregunto en como me he logrado mantener como soy sin que el desierto me consuma. Aun así, creo que esto se vuelve más frustrante de lo que parece.
Este dibujo fue inspirado por el original que fue realizado por una chica, cuando logre dar con su nombre lo pondré aquí.