Todos en nuestra vida tenemos que pasar por unas cuantas decepciones amorosas, es normal pues así es la vida y a eso nos exponemos cuando dejamos entrar personas en ella. Hay muchas cosas de las que no se vuelven y por lo menos en mi caso a un corazón roto he decidido no volver jamás, aunque tal vez esto no se cumpla a cabalidad.
En sus imperfecciones vi perfección, en sus ojos vi un mundo que quería que compartiera conmigo o aunque sea me dejara ver un poquito, y lo hizo.
No me di cuenta cómo pasó, les juro que no. No me esperaba estar sumergida en un pool de sentimientos y emociones que no sabía cómo controlar, ya que era la primera vez que me sucedía eso y no lo vi pasar.
Su presencia fue fugaz, efímera y ruidosa a diferencia de su aparición tan insidiosa y silenciosa.
Fueron días, semanas y meses de profunda angustia y desesperación, sentía que literalmente se me rompía el corazón. El vacío que causó a otra cosa no le encuentro comparación. Pero sí, ella me marcó, la experiencia del desamor me traumó.
Recuperarse de un corazón roto no es fácil, toma tiempo y requiere de mucha paciencia. Aunque fue traumática la experiencia me enseñó a ir con cautela, me enseñó a querer con la misma intensidad, pero no ciegamente.
No niego que tengo miedo de exponerme una vez más, a sufrir otra vez, porque dediqué tanto tiempo y esfuerzo en sanar que no quiero que alguien me vuelva a lastimar.
Sé que el miedo algún día se irá cuando vuelva a confiar, pero por ahora…
Mato la ilusión
Mato el apego
Mato a las mariposas que en mi estómago una vez estuvieron
Aunque las orugas... las orugas se pueden quedar ;-)
Por otra parte, quisiera compartir una de las frases que me llegó al corazón, me hizo sentirme mejor con respecto a tener el corazón roto. Es una frase de una adaptación cinematográfica llamada Call Me By Your Name, que también es un libro, y dice así:
"Si hay sufrimiento, domínalo, y si queda alguna llama, no la apagues, no seas cruel. La ausencia puede ser algo terrible si nos mantiene despiertos toda la noche y ver cómo alguien nos olvida antes de lo que hubiésemos deseado no ayuda. Nos desprendemos de tantas cosas propias para poder curarnos lo más rápido posible que a la edad de treinta ya estamos en bancarrota y cada vez tenemos menos que ofrecer cuando empezamos una nueva relación con alguien. Sin embargo, no sentir nada por miedo a sentir algo es un desperdicio."
Me gustó relatar de esta manera esta pequeña pero intensa parte de mi vida, que sin duda disfruté y no me arrepiento de nada de lo que sentí. Acepto cómo pasó y lo importante es que me di mi tiempo para pasar la página.
Espero que les haya gustado este post tanto como a mí.
¡Hasta el próximo post, Steemians!