Son cuerpos de mi absoluta devoción y uno de mis motivos preferidos para fotografiar.
Con mis saludos, les dejo este poema, que pretende hacerles un homenaje.
Canto para las piedras
Si la vida brotó espontáneamente
debió ser de una piedra,
inmensa roca madre,
fértil y dolorosa
que se exprime a sí misma:
la primera gigante.
Salida del infierno, del magma,
del centro de la tierra,
diosa, hija de gea, autoreproductiva.
Con el mismo dolor que sienten las espadas,
crujiente, suspirando,abrióse una hendija
sobre su carne viva para luego
yacer sobre la tierra fresca
dando la cara al cielo,dispuesta a desposarse
con el sol, con los vientos,
a ser la compañera pariéndole a los tiempos.
Tabla de ley acuosa, imán del universo
que atraviesa galaxias. Primera gran espora,
instintiva, coqueta.
Piedra angular, preciosa,
capaz de convertir cualquier polvo en oro,
lo opaco en lo traslucido, el esperma en la vida,
lo sólido en lo dúctil, lo mínimo en lo inmenso.
Para mí (un guijarro de tu inmensa cantera)
has sido fiel refugio cuando hay flechas,
y has sido era y casa y sal,
y recipiente del olor de las estrellas.