El peso de las piedras

cyclope(76)
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Sabés cuál es el problema de cargar rencor? Que al que termina lastimando es a uno mismo.

Te explico. Cuando alguien te hace algo malo, duele. Y tenés razón en sentirte mal. Pero después viene la parte peligrosa: cuando decidís no soltarlo. Cuando te dormís y te despertás pensando en lo mismo. Cuando repasás la escena una y otra vez en tu cabeza, imaginando qué le hubieras dicho, cómo le hubieras respondido.

Y sin darte cuenta, ese rencor se vuelve parte de vos. Te acompañá a todos lados. Te amarga el día, te roba el sueño, te aleja de la gente que te quiere.

El problema no es lo que te hicieron. El problema es que vos seguís cargando esa piedra.

Hay un versículo que me gusta mucho:

El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Todopoderoso.

Salmos 91:1

Y justamente una de las cosas más lindas de estar bajo la sombra de Dios es que ahí encontrás descanso para todo eso que venís arrastrando. Descanso de la culpa, descanso del rencor, descanso de querer tener razón todo el tiempo.

Porque cuando realmente entendés que Dios te perdonó a vos, se te hace más fácil perdonar a otros. Cuando entendés que Dios no te juzga por lo que hiciste mal, te cuesta menos no juzgar al que te falló.

Fíate del Señor de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.

Proverbios 3:5

Y eso incluye también confiarle lo que otros te hicieron. Decirle: "Señor, esto me duele, pero te lo entrego. No quiero seguir cargando esto." Eso no es debilidad, es sabiduría.

No quiere decir que lo que te hicieron estuvo bien. Quiere decir que no vas a dejar que eso te defina. Que preferís soltar la piedra antes de que se te clave para siempre en la mano.

Dios no nos llama a ser perfectos. Nos llama a ser libres. Y parte de ser libre es aprender a soltar.

Muchas Gracias por compartir esta lectura, deseo que el Espíritu Santo de Dios traiga revelación de su palabra a nuestras vidas.

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