Mirando el ayer - Mi presentación en Hive

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Hola, soy Gladys, tengo 48 años, a punto de cumplirlos, soy la tercera de siete hermanos, tres varones y cuatro hembras, yo soy la mayor de ellas, nacimos de buenos padres, que se esforzaron por enseñarnos a cuidarnos y servirnos unos a otros, mi padre me enseñó que siempre es más importante la calidad que la cantidad, ya que por su trabajo y otras circunstancias de la vida, era muy poco el tiempo que podíamos compartir, pero les digo eran de calidad, en ese poco tiempo que estaba con nosotros éramos su centro, se podía caer el mundo más para Él en esos momentos no importaba, fueron tiempos de paseos, tardes de juego y de comidas deliciosas para cualquier niño, sentíamos que eso no tenia precio.

De mi madre aprendí a como cuidar y proteger a mis hermanos, junto a ella aprendí a tejer en ganchillo, y me divertía tejiendo paños para mis tías y abuelas y carteras para mis primas, me enseñó a respetar a mis mayores y a obedecer aún cuando no estaba de acuerdo. Me enseño a reconocer la verdadera libertad, no la de hacer lo que quisiera sino la de no ofender a nadie con mis hechos, aunque éramos humildes podíamos decir que éramos ricos porque nos teníamos los unos a los otros y mientras nos mantuviéramos así, no nos dañaría nadie.

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Más no todo fue color de rosas, mi padre se nos fue en uno de los momentos más importantes cualquier preadolescente, y entre su partida y ayudar a mi madre con mis hermanos, me enfoque en estudiar y atender los oficios del hogar, ya que a mi madre le tocaba salir a trabajar, mi hermano mayor estudiaba y trabaja, ese mundo que parecía de fantasía se fue apagando y comencé a desahogarme escribiendo lo que me sucedía a diario, dándole color a los días grises, pintando sonrisas en vez de lagrimas, recuerdo que escribía versos y poemas para escaparme de esa nueva realidad. siempre fui la mas introvertida de la familia, la que se acostaba más temprano, la que no sabia bailar y eso fue motivo de burlas entre mis primos y algunos tíos; lo que orillo a refugiarme aún mas entre lápiz y papel.

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Al pasar el tiempo, nos mudamos termine mi bachillerato y conocí a quien hoy día es mi esposo, deje a un lado el lápiz y papel, y me dedique a cuidar de mi esposo y nuestros dos hijos, desarrollé nuevos talentos en la cocina, aprendí a hacer tortas, a coser y bordar, mi tiempo les pertenecía a ellos, pude estudiar contabilidad y trabajar como asistente contable por casi 5 años, hasta que presente algunos problemas de salud y tuve que dedicarme de nuevo al hogar, luego mis hijos crecieron, el mayor se abrió camino y emigró a Perú, fue una despedida algo abrumadora siempre fui mamá gallina, estaba pendiente de cuanto sucedía con ellos y cuando decidió irse me fue preparando poco a poco, para que su ausencia no me marcara, más eso es solo palabras siempre está presente mi mente. Mi hijo menor es más como yo un poco reservado, de pocas amistades verdaderas, plasma sus sueños a través de la fotografía que es su pasión.

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Recuerdo los dos últimos años, tratamos en lo posible reunir a la familia y grabar momentos familiares que pudieran ayudar a los que nos quedamos en el país a hacer lazos fraternales entre la nueva generación que viene creciendo, cumpleaños, tardes de juego, simplemente pasar tiempos juntos.

Durante los últimos 15 años mi madre vivía con nosotros y fue mi compañera de diario cuando no yo estaba trabajando o cuando no estaba pasando unas semanas con mis otros hermanos, ella fue diabética por casi 30 años y aunque pasamos muchos sustos con esa enfermedad siempre salía victoriosa, ella era mi compañera de comidas, de las tardes de tertulias, tejíamos juntas, etc.

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Llegó esta pandemia y ya no pudo cantar victoria, se me fue en un momento estando yo enferma y sin poder despedirla, verla luchar sus ultimas horas de vida y luego ver dar su ultimo respiro me marcó de una manera indescriptible, ya mi compañera no estaba, no es igual comer sola, no tenia con quien hablar en las tardes, me sentía sola, cuando un amigo muy apreciado me comento de Hive y la oportunidad que tenia de poder encontrar una manera de desahogarme, esos deseos de volver a plasmar mis palabras y pintarme una sonrisa en mi rostro, llenar el vacío con anécdotas y darle color a mis nuevos días, Recordar a esa joven del ayer, que hoy es ya una mujer con nuevos sueños y retos por vivir. Sé que será fácil más confió que con la ayuda adecuada podré ser feliz, Mirando el ayer...

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