En mi segundo post, quiero compartir algunos pensamientos que he venido desarrollando sobre la felicidad, que además he acompañado con algunas lecturas y algunas notas sobre las vertientes filosóficas. Cabe destacar que no soy experto en el área, pero que, como muchos de nosotros, considero que son aspectos de la vida que nos cuestionamos en algún momento, o con frecuencia.
Lo cierto es que la felicidad es un término que hasta el día de hoy no se le ha terminado de concretar, porque se han derivado conceptos para poder describirla y entenderla como tal, pero sus bases vienen desde la Antigua Grecia con los pensamientos aristotélicos y cuando este filósofo introduce el termino de eudaimonía.
Según Aristóteles lo definía como el fin de la vida misma. Por lo que de ahora en adelante dejaré algunas preguntas reflexivas, ¿según este orden de ideas, la felicidad sería un derecho o una aspiración? Entonces si lo consideramos como derecho y no se cumplen de acuerdo esas expectativas que nos hemos creado sobre ello, nos producirían una gran frustración, por lo que no sería nada parecido a la felicidad, evidentemente nos encontraríamos infelices.
Ahora bien, de acuerdo a las definiciones del concepto de felicidad emanado del Diccionario de la Real Academia Española, la versión electrónica describe la felicidad como:
“estado de grata satisfacción espiritual y física.”
Según la vigésima tercera edición, mientras que la vigésima segunda edición, en la primera acepción la define como:
“estado de ánimo que se complace en la posesión de un bien.”
Con base a estos conceptos, podemos ver cómo difieren entre uno del otro, en relación también con el pensamiento de Aristóteles.
Entonces, ¿la felicidad se refiere a un estado o una actividad? Se dice que el hombre es un ser social, y que por ende entra en actividad motivados por impulsos, dicho de otra manera, una conducta que lo determina, entre ellas las que nos mueven hacia la sensación de bienestar, de la satisfacción y de la autor-realización, pero ¿es que acaso podemos acceder a ese estado cuando queramos? ¿De qué depende la felicidad? ¿Es un estado, una emoción o una decisión?, de ser así sería algo pasajero, podemos pasar por varios estados emocionales, pero si la felicidad según Aristóteles es el fin de la vida, porque estamos siempre en la búsqueda de la felicidad, ¿es el fin último del hombre? ¿Has contemplado la idea de mantenerte siempre dentro de un estado, o decisión a pesar de los constantes cambios en este mundo que se encaminan a la evolución?
Es un trabajo interno, espiritual y de la comunión con Dios, según el cristianismo, quizá en algún aspecto más trascendental, lo cierto es que hay muchas personas que se sienten realizadas cuando adquieren y cumplen sus metas, éso, según ellos, los hace sentir felices, también cuando sienten un bienestar económico y físico, ¿realmente son componentes de la felicidad?
Si el equilibrio en la vida se refiere a mantener una balanza entre los opuestos, felicidad es según en fin de la vida y la frustración es lo opuesto, ¿Existe un punto de equilibrio entre felicidad y frustración? ¿Cuál sería?
Soy partidario de lo que otros autores describen, que para que todo en la existencia lleve un orden, debe equilibrarse y por lo tanto, no ocasionar un caos por el desorden. Para ello debe existir una armonía entre los aspectos positivos, como los negativos, no con esto quiero hacer referencia en términos de bueno o malo.
También pienso que muchos de los problemas y diferencia que tenemos de las cosas y de las personas, se deben a las creencias que hemos adoptado, para uno es bueno, lo que para otro es malo y viceversa. ¿Qué es bueno y que es malo?
Podremos tener opiniones distintas, son perspectivas de una realidad que percibimos de distintos modos, como cada uno piensa bajo su libre albedrío y obra bajo esos parámetros. Pues todo lo etiquetamos y le ponemos categorías, las llenamos de expectativas que a futuro nos frustran y nos convierten es personas infelices, porque no logramos experimentar esas sensaciones que imaginamos serian al realizar tal acto o que éso que queríamos que pasara no pasó.
Se puede considerar que hay factores externos, como la situación económica de un país, las limitantes por falta de tiempo, distancias, y otras que a pesar de superarlas nos hacen creer que para obtener algo material, intelectual, el cumplimiento de una meta, físico, laboral, entre otras, es alcanzar la felicidad, pero eso puede ser temporal, ¿las metas que cumplimos realmente nos van a mantener felices siempre? creo que muchas veces somos inconformes, siempre queremos obtener algo mejor, sacar una mejor versión y posición de todo ¿Porque deja de ser obsoleta, pasa de moda?
Entonces estaríamos pasando de una felicidad a otra y no como algo permanente que yace en nuestro real ser.
Pero también están esos factores internos, donde convergen los pensamientos que generan esas energías en emociones y nos impulsan en lograr objetivos para alcanzar la tan anhelada autorrealización.
¿De qué dependen entonces las frustraciones que nos impide alcanzar dicha felicidad? ¿De ambos factores descritos arriba o de alguno de los dos?
Las creencias de nuestro entorno y las que adoptamos como propias, dependerán del sentido que le demos a nuestra vida, por lo tanto, en nuestra libertad de elegir, decidiremos si lo aceptamos con optimismo o por el contrario nos dejamos llevar bajo los impulsos emocionales de forma negativa y por incongruencia a lo que pensamos y sentimos, o nos vemos siguiendo a las masas que se dejan arrastrar por frustraciones colectivas de manera inconsciente.
De acuerdo a este planteamiento, se me presenta a cuestionar sobre ese dicho bíblico que hace referencia a:
“traer el cielo a la tierra”.
Y para ti,
Espero leer sus reflexiones.
Nos estamos leyendo.🙋