En la víspera de Navidad, una madre y su hija caminaban por un bosque, admirando los árboles adornados con luces brillantes de la naturaleza. La hija, curiosa y llena de imaginación, se preguntaba cómo sería celebrar una Navidad fuera de lo común.
De repente, se encontraron con un árbol que tenía adornos peculiares; eran personajes animados que bailaban y cantaban. Entre ellos, había un adorno especial: una pequeña figura con cabello multicolor y ojos brillantes.
La madre y la hija se sintieron atraídas por este adorno en particular. Al tocarlo, fueron transportadas a un mundo donde los adornos cobraban vida. En este mundo mágico, cada adorno representaba un acto de bondad que alguien había realizado en el mundo real.
La pequeña figura con cabello multicolor les contó que era el extraño espíritu de la extraña Navidad; vivía gracias a las acciones amorosas y amables que las personas realizaban sin esperar nada a cambio.
Madre e hija pasaron la noche en ese mundo mágico, aprendiendo sobre el amor incondicional y la bondad desinteresada. Descubrieron que cada acto de amor hacía crecer el espíritu de esta extraña Navidad.
Al amanecer, fueron transportadas de nuevo al bosque. Se dieron cuenta de que el verdadero mensaje de la Navidad no estaba en los regalos o las luces brillantes sino en los actos sencillos pero poderosos del amor cotidiano.
Desde ese extraño día, cada año durante la temporada navideña, madre e hija realizaban actos anónimos de bondad para alimentar el espíritu del adorno mágico con cabello multicolor. Y así descubrieron una forma única y extraordinaria de celebrar la Navidad: llenando su hogar y sus corazones con actos genuinos de amor.
Contenido original, escrito para:
Extraño Concurso No 34. Una extraña historia de Navidad. 25 Hives en premios
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