Con el tiempo ellos se hicieron muy buenos amigos y compartieron muchas aventuras juntos. A medida que transcurría el tiempo Sofía y Robert se habían enamorado, después de que ambos confesaron sus sentimientos, comenzaron con una relación. Un día, Sofía le propuso la idea a su novio de que construyera un barco para salir de la isla y regresar a su casa, el joven accedió a la proposición y después de días de esfuerzo, el barco estaba listo para iniciar su largo viaje.
El día antes de irse, los dos jóvenes fueron a dormir como de costumbre, a la mañana siguiente Robert despertó y se dio cuenta de que Sofía no estaba en la cabaña con el, preocupado la busco por toda la isla desesperadamente sin descansar, sin resultados favorables se echó sobre la arena frustrado haciéndose mil preguntas, hasta que se dio cuenta de que aquel barco ya no estaba, solo encontró una carta en la arena, que decía:
“No me quería ir sin ti, pero como sabes vengo de una familia muy distinta a la tuya, yo vivo en una casa grande y lujosa, y tu vives en cualquier lugar que encuentres, yo puedo aceptarte y quererte tal como eres , pero mi familia no va a estar de acuerdo con lo nuestro, se que estuvo mal irme sin decirte nada, pero no soportaría decirte todo esto mirándote a los ojos y aún así me cuesta muchísimo escribirlo, quiero que sepas que te estoy eternamente agradecida. Por favor nunca me olvides, que yo nunca te olvidare, ni a esa isla en la que te llegue a conocer.”