Siete años antes.
Todo comenzó cuando mis ojos se fijaron en ella por primera vez.
Me llamó la atención desde el primer momento en que la vi —en ese entonces tenía 17 años— estábamos en el mismo año solo que con secciones diferentes y recuerdo perfectamente el primer día en que pude conocerla. Ella era hermosa y me gustaba bastante, mucho la verdad.
A diferencia de ella, yo era un chico tímido. No tenía unos grandes músculos de modelo ni tampoco ojos de color azul. Era un chico común con una vida igual. Tenía buenas calificaciones, ningún inconveniente con mis padres y siempre trataba quedar al margen.
Pero cada historia tiene un giro repentino, así que... comencé a enamorarme.
Pude esperarlo ciertamente. Sabía que desde que la vi, algo había cambiado en mí y no era el simple hecho de la necesidad de llegar temprano a clases para verla. Creo que por primera vez me había enamorado de verdad.
—Soy Leo—le dije con una sonrisa sincera. Ella vio mi mano estrechada y con paciencia la tomó y pronunció su nombre. Cuando toqué su mano sentí un pequeño cosquilleo del cual me tenía confuso.
—Verónica—me dijo y también sonrió. Quedamos viéndonos por un tiempo con las manos aún agarradas.
Era extraño, pero su mirada me quemaba y me hacía sentir cosas que por nadie tuve, la confusión me carcomía lentamente, pero era que en ese entonces no sabía que me gustaba. Ella por fin me soltó y salí de ese extraño trance que me envolvía al verla.
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A medida que pasaban los meses solo llegábamos a unos saludos casuales, pues ciertamente ella y yo no teníamos motivos para pasarla juntos. Ella tenía su grupo de amigos y yo los míos, pero era inevitable no verla todo el tiempo cada vez que se encontraba cerca de mí. Sin embargo, tuve la grata suerte de que pude acercarme a ella a finales del primer lapso de estudio.
Comenzamos a hablar por Facebook, Instagram o cualquier otra red social. Hubo un día en particular que me gustó hablar con ella.
Facebook:
Tienes un nuevo mensaje de Verónica.
Verónica: ¡Hola Leo! Perdona que no te contesté el mensaje anoche, estaba arreglando mi cabello.
Juro que mi sonrisa no podía ser más grande en ese entonces. Ella aún seguía conectada.
Leo: Tranquila, de todas maneras estaba haciendo unas cosas.
Verónica: Escribiendo...Escribiendo...Escribiendo...
Me quedé un poco pensativo ante eso. Ahora estábamos hablando más de lo común. Su personalidad loca, extrovertida y nada común, me encantaba, en realidad, pensándolo bien, todo de ella lo amaba.
Verónica: Bueno... ¿Cómo estás? cuando estábamos en hora libre vi que estabas como molesto.
Siendo honesto me sorprendió lo que dijo, pues no había notado que ella me estaba mirando. Y si, estaba molesto, pues uno de los profesores me quería reprobar aun cuando yo tenía toda la razón en el examen que presenté ese día. Respondí después de unos dos minutos.
Leo: Ando muy bien, ¿qué tal tú?...La verdad es que no es nada importante, Jonathan quería reprobarme.
Verónica: Ese profesor es loco, no le tomes importancia 😉 Bueno, pues estoy bien.
Leo: ¿Qué haces?
Verónica: La verdad es que nada, ando aburridísima y no tengo a nadie conectado más que tú.
No sé porque pero sentí un malestar cuando leí esas palabras ¿Ella me hablaba solo porque era su única opción?... Mi sonrisa cayó rápidamente y tampoco pude contestarle por un tiempo, andaba molesto, pero más que molesto, decepcionado. La dejé en visto a propósito.
Verónica: ¿Sigues ahí?... No dije nada malo ¿verdad?
Vi el mensaje miles de veces y no quería contestarle…No pude evitarlo.
Leo: No hiciste nada, tranquila...Solo estaba ordenando algunas cosas de mi departamento.
Verónica: ¿Tú departamento?... ¿vives solo?
Leo: Hmm sí.
Visto 21:17 p.m.
No me contestó muy rápido que digamos, así que mientras esperaba lavaba unos platos que se encontraban sucios y también coloqué mi mp3 en una corneta para que se escuchara mejor y más fuerte. Muse se escuchaba de fondo.
Fue cuando me senté en el sofá de la sala que escuché el tono de notificación de mi celular que estaba en mi bolsillo. Lo saqué y revisé.
Verónica: No es que quiero ser metida en tus asuntos pero… ¿Por qué un chico de 17 vive en un departamento solo? Puedo decirte con exactitud que mis padres no me quieren sola a menos de que tenga 18 y esté 100% concentrada en la universidad.
Leo: Si te soy honesto…Es una larga historia para contarla por aquí.
Otra vez me dejó sin responder. Como vi que tal vez no iba a contestar, prendí la tele y buscaba que ver en medio de todo este aburrimiento.
Verónica: Esta bien. Entiendo.
Leo: ¿Algún problema?
Visto 21:33 p.m.
Verónica: Ninguno.
Mis pensamientos en ese momento estaban descontrolados, era bastante obvio que le ocurría algo. Decidí desviar el tema enviándole un pequeño mensaje.
Leo: ¿Quieres jugar a algo?
Verónica: Depende claramente de que sea.
Leo: Se llama 15/15…bueno, yo le digo así. Son 15 preguntas que se tienen que hacer a cada uno y dos vidas. Te preguntaré algo y si lo respondes te toca preguntarme a mí y así va el juego hasta que lleguemos a 15.
Verónica: ¿Por qué las dos vidas?
Leo: Son dos oportunidades que tienes de no responder, pero si llegas a la tercera se acaba todo el juego.
Verónica: Y por eso se puede preguntar cualquier cosa ¿no?
Leo: Si por eso, ya que hay más probabilidad de que ganes dependiendo de las preguntas que hagas… ¿Juegas?
Verónica: Juego.
Antes de comenzar todo decidí irme a mi habitación. Ya era tarde y pronto tenía que ir a dormir porque tenía un examen a primera hora, sin embargo, por Verónica me acostaría tarde. Llegué a mi cama, di un pequeño salto hasta ella y en la mesa de noche agarré el control del televisor de mi habitación y lo prendí para hacer algo de ruido. Agarré mi celular que lo coloqué en mi bolsillo y me acomodé bien en mi cama. Desde el celular, con una aplicación apagué la música de fondo que estaba en la sala y también las luces del resto de mi departamento, fue cuando después me preparé para las preguntas.
Leo: ¿Comenzamos?
Verónica: Adelante.
Leo: 1) ¿Qué pensaste cuando me conociste por primera vez?
Verónica: Pensé que eras un chico muy lindo, también extraño por tu cabello con reflejos jaja Eres muy llamativo a la vista.
No sé si debía emocionarme, pero en ese entonces ya lo estaba y sonreía estúpidamente.
Verónica: No sé si vale repetir la misma pregunta pero igual la haré jaja así que 1) ¿Qué pensaste cuando me conociste por primera vez?
Me coloqué nervioso. Era bastante obvio que no le respondería con la verdad, al menos no ahora.
Leo: Creí que eras muy hermosa.
Obviamente se veía que estaba coqueteando, ¿Lo había arruinado?...Decidí continuar.
Leo: 2) Dime… ¿Te gusta alguien?
Verónica: Hmm, no lo sé…
Me confundí. ¿A qué se refería con eso? Si le gustaba alguien ¿por qué no lo decía y ya? Mi corazón estaba comenzando a sentir un pesar.
Me sentía ahora molesto, también frustrado. Con rabia lancé el celular a una parte de la cama y me concentré en ver la televisión por un momento. Estaba pasando Juego de Tronos en HBO. Pasaron unos minutos y sonó la melodía de notificaciones de mi teléfono, seguramente era ella. Yo no acostumbraba a ser tan infantil por un par de cosas, pero de cierta manera ella me hacía serlo. Con duda me acerqué de nuevo y lo tomé para confirmar que si era Verónica con un nuevo mensaje.
Verónica: 2) ¿Qué te gusta de mí?
Con mi mano derecha tomé mi cabello estrujándolo.
—Maldición—dije viendo la pantalla del celular. Sería bastante obvio al momento de responder esa pregunta. Suspiré hondo, igual tenía que hacerlo.
Leo: Me gusta…Tu voz, tu cabello y la manera en que sonríes. Me gusta que seas más bajita que yo y tus ojos que me recuerdan al chocolate Carre que venden en las panaderías. Me encanta tu manera de ser, tan divertida e infantil. Me encanta tu piel, tan blanca como un copo de nieve y…no lo sé, me gustan muchas cosas de ti.
Visto 21:53 p.m.
Me gustas tú…
El amor es tan cruel y triste, pero también muy justo y discreto.
Leo: 3) ¿Qué es lo más cruel que te ha pasado?
Verónica: Creo que…el hecho de que no celebren mi cumpleaños.
Mi cejas de fruncieron. ¿Desde cuándo a alguien no le celebran su cumpleaños? Iba a preguntarle pero ella me envió otro mensaje.
Verónica: 3) ¿Qué es lo peor que has hecho?
Tragué saliva. No podía decirlo… ¿o sí? ¿Podía confiar en ella?... ¿Verónica debía saberlo?
Suspiré. Después de todo tal vez muy pronto lo sabría.
Leo: Bueno…La verdad es que…
Verónica: Puedes decirme, no te criticaré.
Leo: Hace un año intenté suicidarme con pastillas, pero no funcionó, claro. Ahora lo considero la peor cosa que hice porque se me han presentado tantas cosas increíbles que si no estuviera aquí, no hubiera tenido el placer de estar viviéndolas.
Verónica: Eso suena serio…
Leo: Lo es.
Contar algo tan profundo que no muchos lo sabían era quitarme un peso de encima. Ese pasado es algo que no quiero recordar.
** Leo**: 4) ¿Por qué no celebran tu cumpleaños?
Verónica: Mi madre es testigo de jehová y al serlo tiene muchas creencias que incluyen “el no celebrar cumpleaños” A diferencia de mi padre, a él no le interesa.
Al leerlo creía que eso se podía considerar algo estúpido, claro, no es que fuera ateo, pero las religiones me parecían una pérdida de tiempo si solo creíamos en un mismo Dios. En cuanto a su padre, supongo que era algo que sabría después. Era lamentable que no celebraran su cumpleaños.
Verónica: 4) ¿Por qué vives solo?
Leo: Pensé que ya se te había olvidado.
Verónica: Te aseguro que no se me ha quitado de la cabeza.
Al parecer no me escaparía tan fácil, pero esto ya sobrepasaba los límites de lo que le contaba a alguien. Aún si me gustaba Verónica, esto era algo más grande que ella.
Leo: Lo siento, pero no voy a contestar esa pregunta.
Visto 22:00 p.m.
Reí ante aquello, creo que se había molestado.
Verónica: Perderás una vida…
Leo: Lo sé… Me toca a mí. 5) ¿Cuántos novios has tenido?
Verónica: Hmm no sé, como ¿dos?... He tenido varios “novios” por así decirse pero solo dos que si se han ganado ese título.
Me quedé un poco pensativo.
Verónica: 5) ¿Qué tipo de chicas te gusta?
No pude evitar reír al ver el mensaje… ¿Me lo decía en serio?
Leo: Bueno, como no me especificaste si te referías a lo superficial o interior de la chica, diré las dos cosas.
Leo: Me gusta que tenga el cabello largo, pestañas largas, que sea muy femenina pero que tampoco se sobrepase en maquillaje, que se dé su lugar, pero…también me encanta mucho que sea honesta, que se ame, que su personalidad sea única, que pueda ser justa y que sea una gran persona… Claro que, de cierta manera la vida no te da lo que pides si no lo que necesitas, pero creo que sabré apreciar lo que venga en el futuro.
Visto 22:06 p.m.
No sé si es que tardó mucho leyéndolo, pero no recibí respuesta rápido como las otras veces, así que decidí continuar.
Leo: 6) ¿Para ti que es lo más importante en la vida?
Verónica: El amor.
Leo: Eso es lo más cursi y cliché que hasta ahora he leído de tu parte. Pero vamos, estoy seguro de que en verdad no piensas aquello, tu personalidad no desprende eso.
Verónica: Sé que mi personalidad es extrovertida y que en algunos casos pueda parecer una engreída neurótica, pero mi mente es otro bullicio de emociones profundas y, pienso que el amor es lo más importante porque es el centro de todo*.
Me encantaba esto, me encantaba ella, me encantaba lo que pensaba. Si estoy del lado de la verdad exactamente diría que no me esperaba esto, es algo tan simple y sobresaliente pero que estaba oculto a la vez, era una parte de ella, su parte poética y pensativa. Juraba que sus pensamientos estaban basados en otras cosas.
Verónica: 6) ¿Por qué omitiste la pregunta de porque vivías solo?
Me reí ante la circunstancia. Ella de verdad quería saber.
Leo: Es algo profundo de mí y desde que llegué aquí no a todo el mundo se lo cuento. A penas te conozco, me agradas ¿pero puedo confiar en ti?... Eso aún no lo sé.
Verónica: Claro que puedes confiar en mí. Ahora…
Verónica: 7) ¿Eres virgen?
Mis ojos se abrieron de una manera impresionante al leer el último mensaje y estallé en risas.
Leo: Se supone que me toca preguntar a mí tramposa.
Verónica: Oh no lo creo. En tu último mensaje preguntaste “¿Puedo confiar en ti? Y yo te respondí: Claro que puedes confiar en mí. ASÍ QUE USTED ES EL TRAMPOSO QUE NO ME HA RESPONDIDO JAJA.
Dios mío, no podía creer esto.
Leo: No, no soy virgen.