Tu alma grita apesumbrada
Tus pupilas se marchitan
Tus pies se cansan
Tus manos se rinden
Tus labios se secan
Tu corazón se agrieta
Y tú no eres el mismo.
Yo observo.
Me desespera.
A veces mi alma llora
por ti,
por mí,
detrás del cristal que colocaste.
Ahora intento llegar a ti
sentir tu calor
darte color con amor.
Pero está tu cristal.
Casi imperceptible pero firme.
No te cambiaré.
No te pintaré.
Te amaré como vengas.
Con tus escalas de grises.
Incluso amaré tu cristal.
Cuando sea frágil
o cuando sea frío.
No romperé el cristal.
Imágenes: pixabay.com