En un callejón de azulejos,
en un Porto de sol
estalla una granada
¡Cómo vino el subidón!
No sé si melódico don o canción
capturó mi gris atención,
pero mis sentidos renacidos
siguieron el reciente calor
De algún lugar
de afuera o de adentro,
vino el extraño subidón.
Jugosa sensación.
Me acorralan los pensamientos
y se libera la intención
de alcanzar la granada
con mis manos o labios.
Acelerado o sabio,
cualquiera pudiera ser
en este frío callejón,
víctima de la granada
que ella en su boca
bien luce y provoca.
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