Este mi pescado,
es mi bien atesorado
que del dulce mar
lo he sacado.
Hoy regreso cambiado,
mi nailon enrollado
tras la pesca,
es gusto ganado.
Un atún plateado
se me hace dorado
en mi amplia mesa.
!Hm! Cuántos bocados.
Al amanecer
en la orilla
mis tripas empiezan a retorcer
¿qué es este acontecer?
Me preguntaba yo,
medio ebrio
y con un ron escocés.
Vino mi vista
a fallar,
donde del mar salía
una tortuga velocista
y mi mujer molesta del más allá.
En la orilla
mi bote durmiente
me gritó: ¡bobo!
y aún medio viviente
vi que el ron
me hizo pescar no atún,
sino pez globo.
Este no es mi pescado,
ni mi bien atesorado.
El dulce mar
me ha matado.