Las olas acontecen
una tras otra.
Son un largo respiro
que me mantiene vivo.
Observo la bruma,
cuya tenue blancura
me parece una calma
que atenua mi locura
Estos cangrejitos
parecen buscar,
también,
en ella un hogar
ante la poca cordura
que ofrece esta vida
tan frágil y singular
El sonido de las olas
y de las caracolas
crece,
crece cuando me acerco
al destino de terco poeta
que gusta nadar
por siempre en su
maraña de letras.