¡Cuida tus deseos!
Quiero salir de esta cáscara,
este paisaje de puro arenal
y de esta sociedad bárbara,
que sólo me trae mal.
Un deseo que cumpla mi sentir
es lo que pido para poder vivir,
¿una fuente, Dios o un genio?
Soy yo, el ser de tres milenios.
¿Qué será, acaso esta máscara?
¡No! Es el genio de corte imperial.
Ven a mí y frota la lámpara.
¿Y si tornas mi destino fatal?
¿Corres el riesgo u optas por siempre malvivir?
Es tarde, ¡aparece ya genio mágico!
¡Aquí estoy! ¿Cómo cambio tu destino trágico?
Quiero un mundo sin cháchara.
Piensa bien tu deseo, nada banal.
Es esa mi razón: la paz del Niágara.
Te daré lo que anhelas en semejante caudal.
Pero, ¿no son tres los deseos a elegir?
Algo tan grande no vale por tres, sino por cien.
¡No lo puedo creer! ¿qué es esto que mis ojos ven?
Anda, embúchate de paz, haz una gárgara
con lo que el hombre sueña en su día normal
pero si una tarde en tu paz, sólo ves un sátrapa
recuerda que nada es simplemente casual.
Entre tantas cosas, me viniste a confundir
¡Creí la paz era estar solo, pero ahora no tengo a quien le pueda decir!