Cuan alto es el precio de tu mirada, de la atención, siento tu belleza etérea consumirme, surge un conflicto de conservar tal esencia acompañándome o elegir todos los cálidos rostros y abrazos familiares que tanto he amado siempre, pero lo que ha de constituirte ha ganado terreno, pierdo el control, caigo lentamente, y no me ofreces un brazo firme donde sostenerme, lo he vivido antes, sé el doloroso impacto contra el suelo, la sensación de soledad y desolación, ahora opto por levantar vuelo antes de estrellarme, una retirada limpia, por una vida tranquila, tal vez sin ambas cosas, la tranquilidad colma de paz el ambiente, a la espera del ser que sí de paso un firme y sin dudas, para crear un espacio donde la totalidad de las piezas sí encajen, que me incluya…