Hay días que no necesitan de grandes planes para volverse inolvidables; basta con hacer una pausa, compartir un café o una buena caminata y dejar que la conversación fluya sin prisa. Pasar tiempo con mi hermana siempre es ese recordatorio de lo bien que se siente reconectar, reír de las cosas más sencillas y crear nuevos recuerdos juntas. Hoy quise guardar un trozo de ese momento en estas imágenes, porque al final del día, las mejores historias no siempre se buscan, simplemente se viven.