En el área de la Retórica y la Oratoria, un material de obligatoria consulta para la lectura, el estudio y el aprendizaje es Filosofía de la elocuencia de Antonio de Capmany, un compendio que nos permite descubrir la eficacia para persuadir, la belleza para comunicar y la estructura necesaria para que lo hagamos con conciencia y dominio.
El autor nos presenta una exposición y un profundo análisis de las formas oratorias, es decir, las maneras a las cuales podemos recurrir para expresar las ideas y contenidos, dejando las posibilidades de la imaginación y de la expresión oral como retos actuales, más allá del hecho que los antiguos escribieron y sistematizaron mucho, Antonio de Capmany nos invita a crear, desde la perspectiva que la "perfección oratoria" no proviene del estudio, aprendizaje o imitación de un único modelo retórico, sino de la comparación y mejora de varios, siendo las facultades estéticas la base de todo el proceso.
En mis formaciones y entrenamientos afirmó que "el orador debe crear imágenes mentales en quienes le oyen, allí radica el poder persuasivo", esto lo aprendí al estudiar esta obra porque el autor nos dice que:
Toda idea, incluso la más abstracta, debe ser expresada en imágenes.
Así mismo, me ayudó a entender que más allá que un discurso guste o no, la puesta en escena es la clave del buen orador, porque Capmany acepta que en la esencia del arte hay algo misterioso, que en su fundamento es la aceptación de parte del público, su libertad no puede ser condicionada a fórmulas o estilos.
En un último punto, el uso de las figuras retóricas como estrategias de exornación es algo muy impactante, porque no solo es una caracterización de los tropos, que lo es, sino una propuesta de cómo ilustrar y enriquecer el discurso.
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