Me distraigo con la enfermera que pasa, sujeta una lista en la mano y tiene una mirada que juzga; llama a cada una de nosotras. Somos seis las que esperamos el turno; las miro: una es rubia y se lima las uñas, dos morenas que hablan entre ellas, una chica que oculta su cara detrás de un suéter de capucha, una trigueña de piernas cruzadas e impaciente, -me gusta mucho como lleva el cabello-, me hace pensar en Erik, siento que es por los rizos. Recuerdo cuando lo conocí en la Universidad Central de Venezuela, en la escuela de idiomas. Estaba sentada en el salón mientras lo veía pasar con su grupo de amigos. -todo deportista- me gusto mucho la sonrisa que puso, al tropezarse con mi pupitre, cuando me hablo en la cafetería después de ese pequeño incidente, donde me atragantaba mientras comía mi almuerzo. Te extraño tanto, ojalá estuvieras aquí, no te hubieras ido de intercambio dejándome con esta difícil decisión.
Está vez me decidí a escribir sobre este controversial tema, contará con dos partes más y dependiendo de los comentarios un final alternativo. Gracias por leerme y bienvenidos a mi mundo.
FG