En mis tantas conversaciones con familiares, amigos, compañeros de trabajo y estudiantes, siempre sale el tema de por qué yo saludo tanto. El acto de dar las buenas horas, es decir, dar los buenos días, buenas tardes o buenas noches, cuando uno llega a un sitio y encuentra otras personas, lo hacemos por cortesía, amabilidad o como un acto de inequívoca educación y buenos modales.
En mi país, Venezuela, es una norma de urbanidad, no solo saludar cuando llegamos a un sitio, sino también, al despedirnos, lo cual es un acto que debe igualmente ser correspondido.
El saludo es un gesto de interacción entre dos o más personas, lo cual sirve para iniciar una charla. Se usa como símbolo de amistad y se puede expresar de diferentes maneras según la cultura y la sociedad donde nos desenvolvamos, éste puede ser:
Un apretón de manos: la manera más sencilla y popular de saludar a cualquier persona.
Un abrazo: para aquellas personas que significan algo especial, familiares o amigos que tenemos tiempo sin saber de ellos, para felicitar a alguien por algún logro o motivo especial.
Un saludo a un auditorio o un público: un político, algún ponente de conferencia, algun artista. Se dá cuando estrechar las manos tomaría excesivo tiempo.
Independientemente del sitio donde estemos, recordemos siempre saludar y responder, no perdamos esta hermosa costumbre que nada cuesta y nos dá tantas emociones.