Hoy en día las redes sociales, las fotos retocadas y toda la tecnología en nuestras manos hacen que las personas lleven una doble apariencia, la que vez en pantalla y la que de verdad tiene alguien.
Tengo varias amigas cuyos nombres omitiré que suben cada día fotos espectaculares súper retocadas y súper cool, tienen cientos de seguidores que las ven como unas diosas hermosas y muchas veces unas completas intelectuales.
Pero al conocer un poco su vida privada, lo que sucede de la puerta de su apto hacia adentro, encuentras desorden, suciedad, superficialidad y unas personalidades de esas inaguantables, entonces pienso en los pobres chicos que se aproximan a ellas con esa imagen tan angelical y luego se llevan tremenda sorpresa.
¿No sería más fácil mostrarnos cómo somos?