Comienza el verano y termina el año escolar en Uruguay.
Después de tantos meses llenos de proyectos, actividades curriculares, exámenes y torneos deportivos; los estudiantes se merecen un descanso los últimos días de clase.
Acá es cuando los lugares de esparcimiento entran en acción y nosotros como educadores debemos mediar las actividades a realizar para que todo fluya de la mejor manera.
Generalmente lo más popular es el aire libre: en nuestro centro educativo contamos con mucho espacio verde para jugar a diferentes deportes, y para los más sedentarios están los árboles que con su sombra los deja charlar y desempeñar actividades musicales sin estar expuestos al sol.
Fue un buen año en lo que respecta al taller, muchos estudiantes aprendieron a tocar guitarra desde cero, otros reforzaron las habilidades que ya habían recolectado a lo largo de los años anteriores, y muchos se animaron a cantar por primera vez frente a un micrófono y a un público numeroso como fueron los encuentros musicales de mitad de año.
Me llevo lindas anécdotas, conocí estudiantes geniales y aprendí del proceso que es lo más importante.
¡Hasta el año que viene!
Fotos sacadas con mi iPhone SE