María y José habían tenido una linda relación cuando eran jóvenes, la cual fue destruida por la picadura del bichito de los celos. Ambos habían quedado atónitos con la decisión, tan perturbados que ninguno intentó rehacer su vida.
Recurso
Después de muchos años María lo vio pasar, ayudándose de su pulido bastón de ébano, y así fue que descubrió el lugar donde trabajaba. A partir de entonces, todas las tardes, a la hora de salida, valiéndose de la complicidad del custodio, esperaba para verlo pasar.
Ese día, José tenía más trabajo que de costumbre y como ya tardaba demasiado en salir, María fue a preguntar al custodio si es que él no había ido al trabajo; y acto seguido confidencialmente, pensando que nadie los escuchaba, comenzó a hablarle de su amor por José; pero este que al notar su presencia se detuvo estupefacto y pudo escucharlo todo.
Fue entonces que la pasión reprimida durante mucho tiempo saltó como una liebre:
María, si tu siempre has sido el amor de mi vida.
Llevo años esperando todos los días para verte cuando sales del trabajo. – replicó ella con enfado – tú ni siquiera te has acordado de mí.
Te voy a demostrar cuán injusta eres, acompáñame a mi casa.
Al llegar, en una esquina de la pequeña sala, donde tenía un escritorio, tomó un panfleto de más de mil páginas y se lo entregó sonriente. Al leer el título, María casi cae desmayada:
MÁS ALLÁ DEL TIEMPO. (Poemario a mi eterna María)
Muchas gracias por haber leído, quedaré muy agradecido con sus comentarios.
La foto fue tomada de pixabay.com. Texto traducido al inglés por DeepL Traslate.
ENGLISH VERSION (clik here!)
Maria and Jose had had a beautiful relationship when they were young, which was destroyed by the bite of the jealousy bug. Both had been stunned by the decision, so disturbed that neither tried to rebuild their lives.
After many years, Maria saw him pass by with the help of her polished ebony cane, and that is how she discovered the place where he worked. From then on, every afternoon, at the time of departure, taking advantage of the complicity of the custodian, she waited to see him pass by.
That day, Joseph had more work than usual and as it took too long to leave, Mary went to ask the custodian if he had not gone to work, and then confidentially, thinking that no one was listening, began to talk about her love for Joseph, but he, noticing her presence, stopped stupefied and could hear everything.
It was then that the passion repressed for a long time jumped like a hare: