Sentada en una roca en medio del bosque nocturno, afilando mi espada todavía cubierta de sangre, y con mi rostro cubierto de lágrimas solo puedo pensar en aquel que nos hizo daño: Eglios. Me dejó sin nada, torturó y violó a mi madre, a mi padre y se llevó a mi hermano como esclavo. Mi hermano, a quien acabo de encontrar muerto tras tantos años en uno de los campamentos de ese cerdo, parece que ha corrido exactamente la misma suerte que nuestros padres. Al menos me he deshecho de los cuatro descerebrados casposos que pisaban mi territorio y he robado un par de documentos que me guiarán hasta donde se esconde ese capullo.
Las costumbres de Eglios son de lo más retorcidas: todo el que le deba dinero por demasiado tiempo, todo el que se atreva a enfrentarse a él, acaba recorriendo el mismo camino de torturas innombrables hasta que llega su muerte. Pero yo no le tengo miedo.
Prometí a mi marido que no lo haría, que no seguiría buscando venganza por todo aquello. Pero juré a mis hijos que les protegería y me voy a asegurar de ello. He estado entrenando durante años para llegar a su mismo nivel como espadachina, no, para superar a ese monstruo. Le haré pagar.
Ahora es él el que se ha enfrentado a mí, se ha estado riendo en mi cara organizando campamentos al lado de mi ciudad natal y voy a hacerle cosas peores que las que él y sus hombres han estado haciendo desde que el sol nació.
Me seco las lágrimas con la muñequera de piel y veo una lámpara de aceite colgando en medio de la tienda de campaña en la que están los cadáveres. Guardo mi filo ligero al lado izquierdo de mi cinturón, haciendo compañía a su espada gemela, manchándola y cojo una pequeña piedra del suelo. Apunto y la lanzo tirando la lámpara, haciendo que el fuego se extienda rápidamente.
Es hora de ir a casa de Eglios y darle una sorpresa de las malas.
Su casa está cruzando la ciudad del Este, en la que desemboca el bosque, qué oportuno.
No hay nadie en la calle, empieza a llover, por suerte estoy bien cubierta con las pieles de lo que he estado cazando las últimas semanas. Recorro durante lo que pueden ser horas, un barrio hecho a base de piedras mal puestas hasta llegar a la dirección del papel que agarro de nuevo para asegurarme de que no me equivoco. Escupo en la hoja, la arrugo rápidamente y la tiro a la casa de dos pisos hecha completamente de madera, con puertas correderas.
Es extraño que no haya guardias siendo unas puertas tan fáciles de abrir, un lugar muy fácil en el que colarse. Voy a abrir la puerta frontal pero me detengo un momento -esto está siendo demasiado fácil- pienso. Escucho un paso firme al otro lado de la puerta. Instintivamente me tiro al suelo justo cuando una espada de al menos dos metros, ensangrentada, atraviesa la entrada de forma punzante. El gran armatoste de hierro destroza la entrada completamente hacia un lado antes de que me de tiempo a levantarme.
Un grandullón que no produce ni un sonido de respiración ni esfuerzo, vestido con una chaqueta negra de aspecto caro, con la cabeza cubierta por un trapo marrón y unos guantes del mismo color, baja la cabeza para mirarme y asestarme un golpe vertical. Rápidamente ruedo alejándome, tan solo recibiendo un corte superficial en el costado.
Me levanto desenvainando una de mis espadas, sujetándola con fuerza mientras veo cómo él tira de su arma para desatascarla del suelo y se pone en guardia.
-¿No tienes miedo? - Me dice con voz grave.
-¿Crees que me impresiona el tamaño?
-No -señala tras de mí, bajando su guardia, hacia donde pueden verse las montañas y el bosque, aunque no aparto la mirada un segundo- ¿No tienes miedo del fuego?
-Ah eso. Lo he provocado yo -no puedo evitar sonreír- todos en vuestro campamento están muertos.
-Bueno, al menos yo no estaba allí.
Típico que alguien de su banda diga algo así. -Hubieras tenido suerte de estar allí- le replico avalanzándome contra él, aprovechando que no ha vuelto a ponerse en guardia. Intenta parar mi estocada hacia su corazón pero tarda demasiado en mover su arma. Una vez noto el latido de su corazón en mi arma, giro el filo para perforar su pecho lo máximo posible. Tras ver cómo suelta su arma, empujo su cuerpo para hacerlo caer, pero no lo hace.
Me coge por la cara con su mano izquierda, con tanta fuerza que no puedo zafarme. No me atrevo a atacar después de lo que he visto.
-No tienes idea de la suerte que tienes. Hoy es domingo, medianoche. Hace justo cien años que empecé mi contrato con Eglios y ha acabado hace nada. Ya no tengo que matar a nadie en su nombre. -Se toca el agujero que le he hecho en el pecho y me suelta empujándome, tirándome de culo al suelo- Dime, ¿vienes por venganza?
-¿Es que no lo parece?
-Uno puede venir por muchas cosas, pero si vienes por eso, tu viaje ha sido inútil.- asegura mientras coge de nuevo su arma.
Me levanto desempolvando mis pantalones como puedo, sigo mirándole fijamente.
-¿No está aquí?
-Está aquí, si quieres verle está en el segundo piso. No voy a pararte pero no vas a poder vengarte.
-¡Me subestimas!
Dicho esto se va, dándome la espalda y con su espadón en la mano. Pienso en hacerle un ataque sorpresa pero ese tipejo no necesita su puto corazón para vivir así que dudo que mis espadas le pudieran hacer algo.
Subo a toda prisa al segundo piso, está completamente vacío, a oscuras. Abro todas las puertas hasta encontrarle. Eglios, un vejestorio que bien podría tener mil años de experiencia en la vida, muerto en su cama, con un agujero atravesándole desde el pecho hasta el suelo de la habitación y una expresión agónica en su cara.
He estado practicando todos estos años. He formado una familia y la he usado para entrenarme aún más hasta conseguir la perfección como espadachina. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que le hicieron aquello a mis padres? Solo me he centrado en ser capaz de matarlo durante más de cinco mil lunas para verle muerto por un ser que ni sabía que existía. ¿He arriesgado tanto para esto?
No puedo contenerme y apuñalo una y otra vez su cuerpo hasta que el sol me hace volver en mí. He perdido mucho tiempo... Taaaaaanto tiempo... ¡Todo por culpa de ese desgraciado del espadón!
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Casi 3 páginas de relato, no os quejaréis jajaja. Ahora en serio, si veo que gusta y alguien lo pide, haré una segunda parte, he disfrutado mucho con los personajes de esta historia.
Agradecería que si te gusta mi trabajo lo publicaras en tus redes sociales, eso ayudaría mucho a ganar visibilidad.
Espero que nos veamos pronto de nuevo, buenas noches ~ SAW