Estoy sentada en una sala fría y blanca esperando a mi editor, pienso
que no le debe ir tan bien como a mí ya que estoy sola en este recinto. Me siento nerviosa porque tarda demasiado y la respuesta que espero es muy importante para el futuro de mi novela.
Acaba de llegar su secretaria, no comparto la idea de que vista un uniforme blanco, hay demasiada luz, faltan colores que alegren el alma y den un tinte de gracia a la vida.
Yo particularmente lo hubiera decorado con mucho verde, con plantas que llenaran de esperanza a la gente que se acerca a dejar sus angustias en esta sala esperando ser elegidos por el editor.
La secretaria se acerca y me toma del brazo, quiere que la siga.
Conversando muy tranquilas salimos del recinto.
-Dígame señorita, ¿A qué hora cree que llegará Don Eusebio?
-Un poco más tarde Adriana, de momento acompáñame.
La secretaria me conduce con cariño a un jardín muy hermoso, menos mal que hay infinidad de colores, rosas amarillas y geranios rojos y púrpura en
medio del verdor que lo envuelve todo.
Hay otras personas que también deben estar esperando a su editor. Todas deambulan por el jardín.
Es extraño todos han escogido el mismo vestido que yo. ¡Que falta de imaginación!
Siento un aroma delicioso a café, mi mirada busca alrededor y entre los
árboles cercanos puedo leer un aviso medio oculto entre las ramas
Casa de reposo el remanso
La fotografía es de mi archivo personal y fue tomada con la cámara de mi teléfono.