El niño y la poesía

Words
968
Reading
5 min
Listen
Play
9y
Hola, steemians! Espero hayan tenido un excelente inicio de semana. Problemas de salud me habían mantenido en silencio pero, ya recuperada, me reporto con este nuevo post. Como soy docente de Castellano y Literatura, muchas personas se me han acercado a preguntarme cuándo deben iniciar a sus niños en la lectura de obras literarias. Mi respuesta siempre es la misma: “Desde el momento de la concepción. Si el niño ya nació, pues, entonces debes empezar de inmediato.” Los bebés en período de gestación son capaces de percibir los estímulos auditivos que se generan en el exterior del vientre materno. Es por ello que, desde las primeras semanas de nacido, dan señales de que reconocen las voces familiares y reaccionan a ellas. Entonces la promoción de la lectura no debe esperar por un momento o edad adecuada puesto que todo momento es propicio para el encuentro con las letras, con las buenas letras. Las nanas o canciones de cuna constituyen una excelente forma de acercamiento entre el niño y los textos poéticos. La sonoridad, el ritmo y la rima de estas composiciones son los recursos que van a contribuir con el encantamiento que debe producir el texto lírico en el oyente, pues, si bien más adelante debe haber comprensión, en los primeros años los niños solo valoran la sonoridad y la repetición de sonidos y la posibilidad de seguir el ritmo de las canciones con palmadas o bailes.

Duérmete niño / duérmete ya / que viene el coco / y te comerá.

Si el niño comprendiera a ciencia cierta la significación total de ellos, estos versos podrían equipararse al efecto de una película de terror vista en horas previas al sueño nocturno y serían incapaces de producir sosiego e inducir al descanso. Sin embargo, en brazos de mamá o papá, esta canción es relajante y constituye una fórmula perfecta para convencer al infante de ir a dormir. Por supuesto que el adulto debe brindar un poco de compañía hasta tener la certeza de que el niño puede continuar solo en su cama. E incluso, si no puede permanecer mucho tiempo velando el sueño del bebé, lo puede decir también a través de una canción:

BEBEDURMIENDO2.jpg

Fuente

Duérmete mi niño / que tengo que hacer / lavar los pañales / y hacer de comer.

De igual manera, existen canciones para aliviar los dolores ante algún incidente ligero como una caída o un golpe:

Sana sana / colita de rana / si no sana ahora / sanará mañana.

Usualmente se le cantan al niño mientras se le brinda atención y muchas caricias terapéuticas para que el conjuro surta efecto más rápidamente.
O las rondas de palmaditas para halagar la labor de la madre:
La tortica de manteca/ pa mamá que da la teta.
En los primeros años los niños suelen jugar en grupos e incorporar canciones que guían las acciones que deben realizar para ganar o, sencillamente, para permanecer en el juego. También hay canciones que deciden la suerte del que queda o es el encargado de realizar la acción de librar a otros.
La canción de los esqueletos nos sirve para ejemplificar el primer caso:

Cuando el reloj /marca la una / los esqueletos /salen de su tumba /la cachumba /la cachumba /la cachumba la
Cuando el reloj /marca las dos /los esqueletos/ comen arroz/ la cachumba/ la cachumba /la cachumba la
Cuando el reloj /marca las tres /los esqueletos /hacen un tren /la cachumba/ la cachumba/ la cachumba la

ESQUELETO.png

Fuente

Los niños que participan de esta ronda deben realizar las acciones que se van anunciando. Evidentemente, la poesía, los juegos con las palabras y los movimientos corporales, las canciones, son manifestaciones que forman parte de la vida del niño y contribuyen enormemente a su desarrollo intelectual, emocional, social y físico. El gusto por la palabra escrita se debe alimentar a través de la lectura de composiciones poéticas y relatos, por parte de los adultos encargados de la educación de los menores, no como parte de una labor obligatoria sino como un juego. Un juego más serio pero divertido que invita simultáneamente al disfrute y al aprendizaje. La lectura de poemas narrativos y/o relatos poéticos es un recurso que se emparenta con el anterior y que siempre es bien recibido por los pequeños. Estos textos deben ser breves (sobre todo para los niños más pequeños), cargados de musicalidad y divertidos.

El poema “Las lombricitas”, de Aquiles Nazoa, recomendado por Elvia Silvera, y el cual transcribo a continuación, reúne todas estas características:

Mientras se oía

desde una rosa
la deliciosa
marcha nupcial
que con sus notas
creaba un ambiente
completamente
matrimonial
dos lombricitas
de edad temprana,
cierta mañana
del mes de abril
solicitaron
en la pradera
al grillo, que era
jefe civil.

GUSANITOS.jpg

Fuente

Al punto, el grillo
con dos plumazos
ató los lazos
de aquel amor.
Las lombricitas
se apechugaron
y se mudaron
para una flor.
Tras una vida
dulce y risueña,
con la cigüeña
las premió Dios.
Y cuando abrieron
las margaritas,
las lombricitas
ya no eran dos.
La primorosa
recién nacida
pasó la vida
sin novedad.
Y al cuarto día
de primavera
ya casi era
mayor de edad.
Quiso ir entonces
a una visita,
y su mamita
le dijo: ¡No!
Mas de porfiada,
salió a la esquina
y una gallina
se la comió.

(Silvera, 2000:27)

Compartir con los niños un buen texto poético es una divertida manera de reforzar (o establecer) los vínculos afectivos con ellos y, además es la vía más idónea para presentarles el maravilloso mundo que existe en las obras literarias.

Espero les haya gustado mi presentación y pueda seguir contando con su atenta lectura.
¡Hasta pronto!


He consultado para la elaboración de este post:
Silvera, E. (2000) Cómo acercar a los niños al mundo de la palabra a través de la poesía. Caracas: Banco del Libro.
https://www.vix.com/es/imj/familia/163876/que-puede-ver-oir-y-sentir-un-bebe-dentro-del-vientre-materno-todo-esto
http://www.abc.es/ciencia/20151006/abci-feto-musica-vagina-201510061607.html

El niño y la poesía | Ecency