Una triste historia...

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Soy un venezolano como cualquier otro, de 20 años, aunque al estar aquí uno envejece mas rápido así que tendría mas o menos 30 años (no bromeo).

Siempre pensé que al llegar a mis 20 mi vida seria como una típicas películas universitarias, estudiar en una buena universidad, tener buenos amigos, salir a fiestas, tener una bonita novia... en cambio, la mayoría de la juventud nos hemos topado con un muro que nos impide tener ese derecho en vez de eso nos a tocado salir a trabajar desde temprana edad para así poder colaborar un poco en el hogar, en donde se necesitan 2 personas para medio mantener una familia de 3.

Nos han quitado esos momentos los llamados "ladrones de cuello blanco", esos mismos que se jactan en el poder con todos sus lujos y privilegios mientras los que pueden migran, separándose de sus familias y amigos, de todo lo que conocen a tierras desconocidas, como desconocidos, en busca de un futuro un poco mejor. Y los que no pueden, se agobian de solo pensar en que pasara el día de mañana, viendo como madres y padres caminar impotentes buscando los productos básicos a un precio mas accesibles por que lo que ganan no les alcanza para mucho o nada.

La vida se ha vuelto muy costosa y dura para los que seguimos aquí, claro, no diré que todo es malo, siempre por mas difícil que estén las cosas hay que buscar la manera de sobrellevar las cosas, ya sea de formas tan ordinarias como caminar con un amigo a hablar de los que sea y distraerse por un momento, un fin de semana con la familia, ya que cuando todo va mal la familia siempre sera un refugio, contándose esas historias que ya todos saben pero que alegran los corazones escucharlas.

Necesitamos mantener la esperanza de que todo va a mejorar tarde o temprano, saber apreciar los momentos buenos que aunque sean efímeros, son los que nos ayudan a sobrellevar las cosas, a no abandonar los sueños ni nuestra ilusión de ver una vez mas a nuestra ¡VENEZUELA GRANDE!.

“La esperanza en sí misma es como una estrella – no se ve en el sol de la prosperidad, y sólo puede ser descubierto en la noche de la adversidad. ”
Charles Haddon Spurgeon.

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