Bitcoin volvió a superar los $80.000 durante la noche, impulsado por unos datos de empleo en Estados Unidos considerablemente más débiles de lo esperado.
Los datos de empleo no agrícola de agosto quedaron muy por debajo de las previsiones, modificando las expectativas del mercado respecto a la política monetaria de la Reserva Federal y reduciendo la presión sobre los tipos de interés de cara a la reunión del 16 de septiembre.
La publicación de los datos laborales provocó un cambio inmediato en el panorama macroeconómico:
El movimiento es especialmente interesante porque Bitcoin vuelve a encontrarse en una zona psicológica importante. Recuperar los $80.000 es positivo, pero ahora el mercado deberá demostrar si puede mantener ese nivel y convertirlo nuevamente en soporte.
Mientras Bitcoin recuperaba terreno, las noticias provenientes del sector financiero siguieron llegando.
Un banco sistémico global (G-SIB) acaba de comenzar a ofrecer operaciones con criptomonedas al contado, una señal que refuerza la creciente integración de los activos digitales dentro del sistema financiero tradicional.
Al mismo tiempo, un regulador intenta desestimar una demanda relacionada con una plataforma de intercambio, mientras que en Australia las empresas del sector enfrentan un plazo de apenas unas semanas para obtener las licencias correspondientes o exponerse a consecuencias importantes.
El movimiento de Bitcoin no puede analizarse únicamente desde el gráfico.
Un mercado laboral más débil puede reducir las presiones sobre la Reserva Federal para mantener una política monetaria restrictiva. Si las expectativas de tipos más bajos aumentan, los activos considerados de mayor riesgo —incluido Bitcoin— pueden encontrar un entorno más favorable.
Pero todavía queda una pregunta clave:
¿Los $80.000 serán nuevamente resistencia o conseguirán convertirse en soporte? 👀
Después de varios movimientos bruscos, Bitcoin vuelve a colocarse por encima de una de las referencias psicológicas más importantes del mercado. La combinación entre expectativas monetarias más flexibles y una creciente participación institucional podría darle combustible a la recuperación.
Por ahora, el mercado acaba de recibir una nueva bocanada de oxígeno. 🫁₿
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