Estas palabras empezaban a nombrarlas con mucha frecuencia los especialistas que atendieron a mi hija, siempre me hicieron énfasis en ello. Por su condición de síndrome de Down, Barby necesita una atención permanente mediante estrategias que sean de su agrado y favorezcan su desarrollo físico, intelectual y social e impulse su posterior desarrollo. Esta etapa de estimulación temprana es hasta los 6 años aproximadamente. Yo no había estudiado ni educación, ni fisioterapia y lo de socialización no lo entendía mucho. La atención que nos brindaba el centro de desarrollo era una vez por semana y para mi no era lo suficiente, así que yo debía estimularla en casa hasta la próxima cita. La estimulación es brindarle a tu hijo experiencias recreativas que impulsen su desarrollo integral. Internet otra vez me tendía la mano en este nuevo camino. Barby comenzó a caminar al año y medio exactamente, y cuando mi hija estaba cerca de cumplir 2 años, me indicaron que debía buscar un preescolar-guardería para que se relacionara con otros niños. Sentí el mismo miedo que tuve al inscribir a mi hijo mayor, pero esta vez fue mas grande el temor, ya que mi hija no tenía mucho equilibrio y se caía con mucha frecuencia. Así comenzaba ella su camino en otro ambiente diferente del hogar, lejos de casa y de mamá. Ella se adaptó muy bien, le bastó una semana enfrentar el nuevo cambio. Yo, por el contrario, estaba preocupada, como toda madre, de que la lastimaran los otros niños y yo no estuviera ahí para protegerla, por lo que me tomó más tiempo la adaptación.