Cuando un hijo tiene que partir de su país a otras tierras buscando lo que en la suya no puede encontrar, la madre vuelve a sentir ese dolor de parto que nunca se olvida, una madre sin su hijo es como un días sin sol, sin alegrías, sin buenos días, con noches largas oscuras, sin estrellas, el alma se llena de tristeza y se asoma en su ventana preguntándose cuando volverá....
Venezuela pierde sus hijos y nosotras las madres lloramos su partida.
Este texto lo escribí por el dolor que esta pasando una amiga, quien tuvo que despedir hoy en el aeropuerto a su hijo mayor. Ella esta destruida por su partida a suelos que él no conoce, pero ella es fiel creyente en DIOS, por eso digo, el que cree en Dios tiene la seguridad que él y la virgen acompañan y libran de todo mal y peligro a todos aquellos hijos que buscan un futuro mejor. Dios es misericordioso y escribe derecho en líneas torcida.
Oremos por VENEZUELA para que vuelva ser libre y prospera.
DIOS LES BENDIGA.