Momentos como estos los valoro muchísimo, esos donde solo somos él y yo. Y aquí es donde entran los extremistas de la maternidad a decir quizás que sueno egoísta o mala madre, por valorar un tiempo a solas con mi esposo, como si el tiempo con mis hijos no tuviera valor xD y NO, a eso no me refiero.
El tiempo, valor y amor es distinto de un hijo y una pareja. Jamás amaría a alguien más que a mis hijos, que no sea a mí misma. Pero luego de ello, existe mi esposo, que además es mi amigo, el que me escucha reír, pero también me ha visto llorar como una niña sin consuelo. Él que se aguanta mis catarsis en los días más oscuros y el que me hace sentir amada como la primera vez siempre que puede.
Tenemos casi 16 años de casados y desde que tenemos hijos, son muy pocas las veces en las que podemos compartir juntos y a solas. La mayor parte del tiempo dedicamos nuestras vidas a ser padres, a trabajar por nuestros hijos y cuando tenemos la oportunidad la valoramos y mucho, porque estar a solas es importante y renueva los lazos entre ambos. Además es un espacio donde podemos conectar sin escuchar vocesitas que interrumpan una conversación o tocar temas que quizás no podemos hablar frente a los niños.
Tommy Burger es un lugar el cuál yo había visitado antes, pero mi esposo no había ido. Cuando me invitó a salir y preguntó a donde quería ir, pensé en muchos sitios, pero todos los habíamos visitado. Entonces recordé que el nunca había ido y que sería un buen lugar para pasarla juntos, ya que es bastante privado, tranquilo y además con una colección en cada pared impresionante. A mi esposo le encantó el lugar.
Ambos pedimos lo mismo, no pedí una hamburguesa triple xD, pero sí una doble. Era un combo que nos pareció genial: 2 Burger Bacon Cheddar + 2 Ensaladas + 2 porciones de papas fritas + 2 Té de limón fríos.
¿Lo malo? De la cita NADA. Del combo si, las cebollas caramelizadas que les pusieron a las hamburguesas, eran demasiado dulces, y la ensalada tenía ya un toque dulzon, así que eso hizo que fuera un poco repugnante. Pero del resto todo okey. Era tanto que no pude comerme todo.
Una salida de dos, que fue muy grata y donde descubrimos que a los 2 nos estaba pasando lo mismo sobre un sitio al que frecuentamos, pero no lo habíamos hablado.
Al final de la noche, me llevó a mi casa y allí nos reencontramos con los niños, a los cuales extrañamos mucho.